miércoles, 30 de mayo de 2012

La polémica del triforio de la catedral compostelana

HdC. ¿Tuvo el triforio de la catedral compostelana alguna balaustrada? En realidad la pregunta se la hacen –y nos la hicieron- numerosos peregrinos cuando alzan la vista hacia arriba en la catedral. La respuesta es que sí la tuvo. Y de madera. Y polémica. En su libro recientemente publicado La catedral de Santiago en la época contemporánea, la autora, Irene Mera, deja unos párrafos deliciosos que merece la pena leer íntegros:
“Aunque a primera vista pueda parecer un pequeño detalle el ocuparse de la balaustrada de madera que recorría el triforio, deja de serlo cuando la mayoría de los autores de la época, los críticos de arte del momento, se ensañan con ella. Veamos la dureza de los términos que emplean para su descripción: (…) un maderamen grosero, pesadísimo, de un estilo moderno, que encubre la cornisa de piedra y los zócalos y basas de las columnillas, y que corre por fuera de la galería, sirviéndola de balconada”.
La cosa no acaba ahí, porque más adelante el mismo volumen recoge un testimonio de un libro de 1880 en el que se afirma que esa balaustrada es “pesadísima”, “desdichada”, “tosco armatoste” e invención”, y aseguran que fue colocada para crear “desesperación de los que sienten en su alma el instinto, aunque sea muy débil, de la belleza”.
En 1884 la barandilla del triforio fue retirada. Destruida, para hablar con claridad.

lunes, 28 de mayo de 2012

Dinamarca jacobea, un hito de papel

HdC. Hay hitos de piedra, hitos de plata, hitos simbólicos e inmateriales, hitos religiosos... e hitos de papel. Con esto último resulta difícil no estar de acuerdo cuando se coge en las manos el libro Dinamarca jacobea, del desaparecido Vicente Almazán, publicado en el 95 y reimpreso en el 99 (año santo) por la Xunta de Galicia, la cual por entonces sacaba a la luz constantemente texto tras texto para acabar formando una buena biblioteca. 
Almazán no era una persona de fácil trato dispuesta a divulgar donde hiciera falta el resultado de sus investigaciones, pero sí de extenso conocimiento, que plasmó en pocos textos. Alguno de ellos se encuentra todavía a la venta, como este sobre san Olav de Noruega, si bien sus obras suelen estar descatalogadas, capítulo en el que entran los seis estudios sobre la Ruta que aglutinó en un solo libro sacado a la luz por la histórica Editorial Galaxia (Vigo) en lengua gallega.
La reciente recuperación de todo el Camino en Dinamarca desde el norte de la península de Jutlandia hasta la frontera con Alemania, así como algunos trozos en las islas, se debe también a libros como éste. Que se merece ser reeditado.

viernes, 25 de mayo de 2012

El puente de Nosa Señora de Vilanova, en Allariz, está en pie gracias a 500 escudos

HdC. El puente de Nosa Señora de Vilanova es, sin duda, uno de los hitos del Camino del Sudeste a su paso por la provincia de Ourense, ese itinerario que en los últimos años se conoce como Vía de la Plata o Vía da Prata (en Galicia), cuando en realidad se trata de una desviación de esa ruta construida por las legiones romanas y luego utilizadas por musulmanes y cristianos. Y por peregrinos, claro. Para complicar más las cosas, cuando esa desviación llegaba y llega a A Gudiña, una pequeña localidad de la alta montaña ourensana, se desvía. Por el norte va el ramal principal, llamado históricamente en Galicia “A Verea Vella”, y por el sur uno secundario que pasa por Verín, Xinzo de Limia y Allariz. Y justo a la salida de Allariz es donde se encuentra el puente de Nosa Señora de Vilanova.
Las primeras menciones documentales referentes a la obra corresponden al año 1224, según cita Yolanda Barriocanal López en su completo e interesantísimo “O camiño real de Castela a Santiago por Ourense, base do camiño de peregrinación”. El grueso volumen está en gallego y fue editado por la Xunta de Galicia.
El puente que el peregrino cruza ahora es obra de los siglos XIII o quizás XIV, si bien el río –ancho y bravo a veces en ese tramo- provocó históricamente daños que hubo que reparar, de modo que en realidad hay una amalgama de tiempos y de técnicas, si bien siempre se intentó respetar la traza y el diseño originales. Barriocanal se apoya en las marcas de canteros de tipo alfabético que aprecia en las bóvedas de los arcos para confirmar el origen medieval.
Y una anécdota final: para la reparación de 1597, tras una gran riada de 1555 que dejó el puente muy dañado, se destinaron nada menos que 500 escudos, que fueron a parar a los bolsillos del maestro cantero Juan González. Que con esa cantidad hizo su agosto, claro.

viernes, 11 de mayo de 2012

Galisteo, las murallas que impresionan a los peregrinos que recorren la Vía de la Plata

HdC. Galisteo no figura entre los top ten de los enclaves turísticos españoles, pero sí debería de estar al menos entre los que pueden presumir de patrimonio. De esos hay muchos, por suerte, podría argumentarse, pero este caso se merece unas líneas para él solo. Porque su muralla almohade de tres metros de espesor, once de alto y tres puertas, levantada con piedras pequeñas y cantos del cercano río Jerte, constituye un soberbio ejemplo del arte constructivo medieval (siglos IX al XIV) no sólo en Extremadura, donde se halla, sino de toda la España que quedó bajo dominio musulmán. La torre de la Picota, reconstruida en el XIV, perteneció al antiguo alcázar, y casi pegado a ella fue levantado doscientos años después un palacio del que quedan restos. Dentro del recinto los peregrinos que recorren la Vía de la Plata paran, y con razón, a fotografiar el ábside mudéjar de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, el cual data del siglo XII. Galisteo tiene, en fin, una buena concentración de hitos por kilómetro cuadrado. Así es el Camino…

martes, 8 de mayo de 2012

Un mimo en el Camino Norte

HdC.Es la gente la que mima el Camino. Alguien dirá que la Administración también tiene su parte de mérito, y sin duda alguna no le faltará razón. Pero sin el peregrino no hay Camino, y sin la gente que vive a su vera y lo mima, tampoco. O al menos sería un mero itinerario sin más encantos que los que la naturaleza pudiera depararle.
La fotografía muestra uno de esos casos de cariño. Se localiza en el Camino Norte, tierras lucenses antes de llegar a la villa de Lourenzá y su impresionante monasterio de San Salvador. La pista asfaltada –que en ese tramo es la propia ruta jacobea- se bifurca para unirse unos metros después. Lo que queda entre uno y otro ramal es ni más ni menos que un pozo. Y adornado así de bonito por sus dueños. Todo un ejemplo. Y que cunda.

lunes, 7 de mayo de 2012

Corredoira de Don Camilo: Fisterra a la vista

HdC. Las corredoiras eran los antiguos caminos por donde transitaban personas y carros en el mundo rural gallego. Quedan pocas, muy pocas, y en cualquier caso sólo las usan hoy en día los senderistas: el asfalto, para bien o para mal, ha llegado hasta al último rincón de Galicia. En un solo caso la corredoira mira al futuro, y con nombre propio. Se trata de la Corredoira de Don Camilo, por donde pasa el Camino de Santiago. ¿Cuál de ellos? Pues la Prolongación a Fisterra y Muxía. La primera de las localidades citadas se ve en la lejanía, al fondo. Queda ya muy poco, hora y media, para que el peregrino pise la villa otrora marinera y que en el siglo XXI vive del mar, sí, pero también del turismo. Claro que si lo que desea es pisar el fin del mundo aún tiene otra hora bien cumplida si avanza por el Camino histórico –o sea, si sube y luego baja el monte de San Guillermo rumbo a la punta del cabo- y bastante menos si lo hace por la carretera casi sin desniveles que bordea la costa. Y ese, el final de la tierra, sí que es uno de los grandes, enormes, hitos del Camino.

domingo, 6 de mayo de 2012

Entrando en Galicia por el Camino del Sudeste

HdC. El Camino –los Caminos- es y seguirá siendo una caja de sorpresas. En ocasiones es el hombre el que las protagoniza, y en ocasiones es la naturaleza. Una naturaleza que se niega a amoldarse a los caprichos del ser humano y que aquí y allá se muestra de manera espectacular. No por el tamaño de sus obras, sino por la manera en que nos las enseña, por sus formas. Parémonos a pensar cuánto le costaría al ser humano construir los bolos graníticos de la fotografía. Que, por cierto, enmarcan el Camino del Sudeste muy poco después de haber entrado en Galicia por el puerto de A Canda, ese que une dicha Comunidad con Zamora. Se trata de una etapa de poco más de una veintena de kilómetros que conduce desde esa invisible frontera hasta la localidad ourensana de A Gudiña, donde se va a bifurcar. Para muchos, restando el kilómetro final por asfalto se trata de un itinerario maravilloso, digno de figurar entre los tres o cuatro mejores de las Rutas jacobeas que rematan en Santiago. Por eso lo incluimos como un hito del Camino.

viernes, 4 de mayo de 2012

Equipo para el Camino de Santiago: la gorra

E.G. Salir al Camino sin gorra es garantizarse problemas. El sombrero con el que siempre se representa al Santiago Peregrino tiene que servirnos para reflexionar y asegurar que no lo olvidamos al pensar en nuestro equipaje. Cruzar Castilla en verano sin gorro es un suicidio. Nos protege del sol del mediodía (el peor) y nos servirá además como soporte para refrescarnos en las fuentes.

No hay recomendaciones especiales sobre cómo debe ser el gorro o gorra, fuera de buscarlos de materiales naturales -algodón- que siempre facilitan la transpiración. Algunos peregrinos optan por las que tienen extensión sobre el cuello. Y muchos llevan ya aquellas que se producen pensando en su uso en las playas o la montaña, muy ligeras, con visera y de materiales especiales para filtrar los rayos solares.

Como ilustración os dejamos una representación del Apóstol Peregrino de la Iglesia de Santa María das Areas, en Fisterra.

jueves, 3 de mayo de 2012

La fuente de Diana Cazadora de Betanzos, en el Camino Inglés



M.S.-Poco después de que Betanzos perdiese su estatus de capital de provincia (lo fue, como Tui o Mondoñedo, hasta 1833), su Ayuntamiento decidió revitalizar la gran plaza extramuros en la que se celebraba la feria erigiendo una monumental fuente moderna. El proyecto surgió hacia 1842, pero tuvo que pasar un cuarto de siglo para que se inaugurase la pieza, hoy uno de los atractivos de una villa atravesada por el Camino Inglés, y que cuenta con uno de los casos históricos más impresionantes de Galicia. La estructura se fundió en los talleres parisinos de JJ Ducel et fils, y su diseño se basó en la escultura griega de la Diana de Versalles que se expone en el museo del Louvre, en la capital francesa. En el cuerpo superior, sostenido por sirenas, la diosa sujeta a un ciervo por la cornamenta mientras toma una flecha de su carcaj y mira, distraída, a las galerías de la zona vieja. Tantos brigantinos han bebido ya de ella que hay zonas de su base gastadas por le roce de pies y manos.