jueves, 21 de septiembre de 2017

Carballal: el recuerdo de una “mouteira” que ya nunca más se podrá ver


HdC. Este hito (“mouteira”, en gallego) de la foto ya no existe. Muchos peregrinos lo recuerdan porque estaba en un lugar tan fotogénico que quien más y quien menos se inmortalizaba con él. Y si alguno pasaba ante él sin hacerle caso se encontraba luego con otro similar y ahí sí que se hacía la foto.

Pero ya no existe. Tras ver pasar a unos 10 millones de peregrinos –que se dice muy pronto-, en una decisión que sólo fue cuestionada en voz muy baja la Axencia Galega de Turismo decidió cambiar todas las “mouteiras” y poner en su lugar otras nuevas. Las venerables, como esta, acabaron en un vertedero.

Carballal dista 114 kilómetros de la plaza del Obradoiro. Por lo tanto está cerca de Sarria, pero antes de llegar a esta localidad emblemática del Camino Francés. Consten estas líneas como homenaje a la memoria de esos hitos hoy sustituidos por otros más bisoños y sin el pedigree que sólo dan los años.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Reading, el recuerdo de una gran abadía




HdC. La foto que acompaña estas líneas lo dice todo y no dice nada: una calle comercial, aparentemente de un país del norte de Europa, concurrida, edificios más o menos modernos… ¿Por qué es un hito del Camino?

Porque es la High Street –o sea, la principal- de Reading, la ciudad inglesa en la cual se levantó una grandiosa abadía de la que en realidad queda muy poco más que el recuerdo. Y todos los peregrinos que del centro, este y noreste de Inglaterra se dirigían a los puertos del sur del país para embarcarse rumbo a A Coruña y, en menor medida, a Ferrol se detenían ahí, en esa abadía.

El investigador J. C. Almond dejó una descripción del edificio, recogida en la ECWiki, que reproducimos para tener una idea de lo que era:

La extensión tenía alrededor de doce hectáreas y estaba rodeada por tres de sus lados por un gran muro con puertas reforzadas, una de las cuales, la occidental o puerta del contador, servía de prisión (…) La iglesia, consagrada por Tomás Becket en 1164, tenía 137 metros de larga por 29 de ancha (…) y una torre central cuadrada rematada por un chapitel (…) El Hospitium tenía una sala para los huéspedes de 37 metros, un dormitorio de 61 metros y provisión para 26 pensionistas pobres.

Ahí fue a parar la llamada “mano de Santiago”, trasladada desde Compostela por la reina Matilde, y hoy en la cercana localidad de Marlow. En cualquier caso, Reading es un valor del Camino Inglés a Santiago. Indudable.

lunes, 4 de septiembre de 2017

La humilde Iglesia de Leiro, en el Camino Inglés





HdC. ¿Grandes hitos o pequeños hitos? Los primeros figuran en guías, reportajes televisivos y redes sociales. No hace falta presentarlos. Ahí están Eunate, la catedral deBurgos o el monasterio de Samos, topónimos y monumentos que cualquier peregrino sabe colocar en un mapa. Los segundos, los pequeños, suelen ser los que se graban con amor en la retina y con fuerza en el corazón. Son esos lugares minúsculos, sin una gran relevancia arquitectónica pero en los cuales el peregrino ha vivido unos momentos inolvidables. Por lo que fuese: por el cansancio, por el encuentro, por la luz, por el día o por la noche.


¿Un ejemplo? En el Camino Inglés la muy bien conservada iglesia rural de Leiro, en el municipio de Abegondo. Se trata de un edificio simple, de una sola nave y tejado a dos aguas, con un atrio muy agradable aunque, cierto es, la proximidad del cementerio algo afea el conjunto. En Galicia hay cientos de templos como ese, levantado en estilo barroco en el XVII, que fue un siglo de crecimiento demográfico y expansión económica. Uno y otra permitieron un excedente el cual propició, a su vez, que se pudieran construir estos pequeños hitos de las rutas jacobeas.

miércoles, 30 de agosto de 2017

San Andrés, cruceiro jacobeo en A Coruña


HdC. A menudo soslayado por el movimiento urbano a su alrededor, el cruceiro de San Andrés se alza en la calle homónima de A Coruña. Se trata de un vestigio del hospital de peregrinos que existió en esa zona en la Edad Media, cuando la ciudad fue puerto de entrada para romeros procedentes de Inglaterra y el norte de Europa.

Del hospital, que llegó a contar con más de 150 camas, se conserva aún hoy una puerta del siglo XIV, si bien en otra ubicación, encastrada en la muralla del Jardín de San Carlos, en el Parrote. In situ permanece este cruceiro, probablemente del XVI, convenientemente decorado con bordones de peregrino.

martes, 22 de agosto de 2017

Por qué Dinamarca tiene alma jacobea




HdC. No siempre un hito en el Camino de Santiago lo constituye un monumento, un enclave famoso o un edificio humilde. A veces ni siquiera lo es una hazaña o una leyenda. En ocasiones lo define algo tan vulgar en apariencia como un libro. Y este es el caso. Porque Dinamarca jacobea ha marcado un antes y un después en el estudio del mundo de las peregrinaciones a Compostela desde ese país nórdico. Su autor se llamaba Vicente Almazán, un sabio ya fallecido famoso tanto por sus amplios conocimientos como porque su capacidad de mantener sonrientes relaciones públicas estaba por debajo de la media.

El volumen data de 1995 y fue editado entonces por la Xunta de Galicia, en aquellos años de oro e ilusión donde todo esfuerzo era poco para gritar al mundo que el Camino de Santiago revivía. Catorce capítulos que abarcan desde la toponimia en Dinamarca hasta la venera en la heráldica local, desde los itinerarios marítimos hasta los sellos de las cofradías.

Hoy el Camino ha sido recuperado por completo en la península de Jutlandia desde Aalborg hasta la frontera con Alemania. Una ruta maravillosa, muy bien cuidada, por suerte escasa de asfalto. También se ha recuperado el trazado en puntos o tramos cortos y concretos de las islas de Sealand (donde está Copenhague) y Fionia (que acoge a Odense). Y sin duda en todo ello ha tenido mucho que ver este libro.

lunes, 17 de julio de 2017

San Vicente de Arbatzegi, en el Camino del Norte, y el recuerdo de las fortalezas medievales


HdC. Quinta etapa del Camino de Santiago por el País Vasco. O sea, por el Camino de la Costa o del Norte, ese que el pasado 5 de julio cumplió dos años desde que fue declarado por la Unesco patrimonio de la humanidad. Esa quinta etapa, de 24,8 kilómetros, discurre entre las localidades de Mariña-Xemein (la primera villa vizcaína que atraviesa esta ruta jacobea) y Gernika-Lumo. Los ciclistas dirían que es una etapa rompepiernas, sin un metro llano, todo es arriba y abajo, con una cota máxima de 400 metros. De manera que no, no hay grandes alturas en absoluto, pero tampoco hay descanso.

Antes de llegar a esa altura, en Gorontzugarai, el peregrino va a pasar Iruzubieta y luego se encuentra Altzaga. Tras descender va a dar al pequeño núcleo de Arbatzegi, y ahí, con algo más de horas en las piernas, no es mala idea detenerse ante la iglesia de San Vicente, que tiene un claro aspecto de fortaleza. Da la impresión de ser más vieja de lo que es precisamente por esa especie de torreón que retrotrae a épocas medievales. Pero no. Fue levantada en el año 1851 siguiendo las directrices artísticas imperantes entonces, las propias del neoclásico.


Claro que hay que decirlo todo: la construcción reposa sobre otro templo anterior del cual se conserva la portada del siglo XVII. El conjunto es llamativo e incita a eso: al descanso. Y a la foto.

Foto: Turismo de Euskadi

viernes, 7 de julio de 2017

Fiestas del Apóstol en Santiago: historia y tradición


E.G. Los que visitan Santiago de Compostela en el mes de julio se encuentran con una ciudad bulliciosa, preparada para celebrar las fiestas del día de Santiago; y con miles de peregrinos que adaptan las etapas finales para hacer coincidir su llegada con la noche del 24, como ya sucedía en los siglos medievales.


Poco se sabe de cómo se celebraba el día del Apóstol en la Edad Media, más allá de las solemnidades religiosas y procesiones en el interior de la Catedral. Pero sí sabemos de su gran importancia en los siglos sucesivos. Es fácil imaginárselas en una ciudad engalanada e iluminada con velas, con corridas de toros, juegos de cañas, música de gaitas y chirimías y torneos de caballeros. La gran importancia de la fecha para todo el reino nos la subraya que fuese referencia para muchos actos, ofrendas, milagros y agradecimientos, como la celebración de la victoria contra los franceses de Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, el 25 de julio de 1544; o que fuese el día elegido por Felipe II para casarse en Winchester, poco después de haber peregrinado y comulgado en Compostela.


FOTOGRAFÍA: ADOLFO ENRÍQUEZ

Son variadas las referencias históricas a las celebraciones del 25 de julio. En la segunda mitad del 1600, los caballeros gallegos reunidos en Pexegueiro de Abaixo, en Ourense, incluían entre sus demandas al rey que se les permitiese abandonar por unos días la guerra con Portugal para estar presentes en la ofrenda al Apóstol en Santiago; y reclamarle que ese día ningún caballero “o persona de posibles” faltase en la ciudad. Por entonces, la nobleza, los funcionarios y hasta los familiares de los responsables de la Inquisición, participaban siempre en las fiestas del Apóstol.

Se sabe también que desde 1564 y hasta finales del s.XVII, se celebraron torneos y concursos hípicos entre caballeros, una tradición fijada por Rodrigo de Moscoso, conde de Altamira, que creó la Cofradía del Señor Santiago precisamente para apoyar la celebración de las fiestas. La Plaza del Obradoiro acogía ya la mayor parte de los actos, aunque los concursos hípicos tenían lugar en las afueras de la urbe, en la explanada de San Caetano.

También a las afueras, a Santa Susana, se trasladaron las corridas de toros que hasta 1802 se celebraban en el Obradoiro, en una especie de plaza portátil que se montaba los días previos al 24 de julio, que era cuando tenía lugar. Se han documentado incluso litigios entre el Hospital y la ciudad a causa de estas instalaciones, al impedir la altura de los tablados que la corrida se pudiese ver desde los balcones del actual Hostal de los Reyes Católicos. Poder ver bien las corridas era una cuestión fundamental, y entonces ni la ciudad ni el Colegio de San Clemente disponían de balcones en el Obradoiro, lo que obligaba a montar estructuras especiales.

Los fuegos pirotécnicos y quemas en la noche del 24, que junto a los gigantes y cabezudos es lo más llamativo de las fiestas actuales, están documentados desde el s.XVII. Se conocía como la quema del castillo, unas estructuras que se colocaban en la plaza cuya elaboración anual dependía del maestro de obras de la Catedral y que, con variaciones, se ha mantenido hasta la actualidad. Del castillo antiguo se pasó a la quema de la fachada, y de ahí a la incorporación de espectáculos de luz y sonido. 

FOTOGRAFÍA: ADOLFO ENRÍQUEZ

En la memoria de los compostelanos permanece la fachada mudéjar utilizada hasta 1999. Había sido creada para el Año Santo de 1880 con inspiración en el estilo árabe para celebrar el triunfo del cristianismo sobre el islam, elemento recurrente en la historia del Apóstol Santiago. Precisamente esa fue la razón de su sustitución en el año 2000 por otra de estilo gótico tomada de una propuesta realizada en 1897 por el arquitecto municipal García Vaamonde.

La entrada en el s.XXI supuso el estreno de la nueva fachada gótica y el inicio de las proyecciones sobre la Catedral que han dado la vuelta al mundo, aunque los compostelanos siguen sintiéndose especialmente orgullosos del espectáculo pirotécnico que las complementa. Hoy, los fuegos del 24 son seguidos por miles de personas que desde primeras horas de la tarde van tomando posiciones en la Plaza del Obradoiro (el lugar por excelencia), el Paseo de los Leones y Santa Susana, la avenida de  Xoán XXIII e incluso elparque de Galeras. Aunque el espectáculo central tiene lugar en la plaza, las familias huyen de la aglomeración y prefieren lugares algo menos concurridos.

FOTOGRAFÍA: ADOLFO ENRÍQUEZ


ENCUENTRO DE GIGANTES Y CABEZUDOS
 
El mismo día 24 de julio pero por la mañana tiene lugar el otro espectáculo tradicional de las fiestas compostelanas, el encuentro de los gigantes catedralicios y los cabezudos municipales en las plazas y calles cercanas a la Catedral. Los gigantes, que durante todo el año duermen inertes en grandes cajas de madera en la tribuna de la basílica, salen triunfantes cada 24 de julio para sorpresa de los visitantes. 

Aunque se desconoce si anteriormente existían otros, los gigantes compostelanos están documentados desde 1660, cuando se le paga al escultor Mateo de Prado el molde de ocho de ellos preparados para las fiestas del Corpus. Se vuelve a tener noticia de ellos en 1753, cuando se contrata su reparación por haber sido dañados en un incendio en la Catedral. Y se sabe que continuaban saliendo en los años 30 del siglo XX, aunque ya trasladados a las fiestas del Apóstol. 

Las figuras, que en otros tiempos debían resultar imponentes, aún sorprenden por su altura y envergadura. Se afirma que representan a los peregrinos que llegan a Compostela para visitar al Apóstol Santiago desde todos los rincones del mundo. El 24 de julio los gigantes se encuentran en las plazas compostelanas con los populares cabezudos que, con trajes de colores mucho más brillantes, bailan emparejados al son de las gaitas.


FOTOGRAFÍA: ADOLFO ENRÍQUEZ

FOTOGRAFÍA: ADOLFO ENRÍQUEZ

FOTOGRAFÍA: ADOLFO ENRÍQUEZ

jueves, 1 de junio de 2017

Santa María la Real y Antigua, iglesia castellana de largo e histórico nombre




HdC. Son 130 kilómetros cuadrados y 13.000 habitantes, en números redondos. Pero nadie conoce por eso el municipio de Ibeas de Juarros, a orillas de río Arlanzón y en territorio de la provincia de Burgos. Y poco después está San Medel, una localidad menor también casi ignorada con una parroquial que alberga la imagen sedente de Nuestra Señora de las Viñas. 

Es decir, puro Camino Francés y todo ello antesala de la capital de esa provincia, puesto que la siguiente parada, muy cerca, ya es Gamonal. O sea, el inicio de la ciudad de Burgos.

Y en Gamonal hay que admirar la iglesia de Santa María la Real y Antigua, una obra estupenda del siglo XIII-XIV levantada según los parámetros del gótico. Ante ella, un crucero del siglo XVI que antiguamente estaba en el cementerio. Lástima, en fin, que las viviendas se hayan aproximado tanto al templo, afeando sin duda el conjunto.

Dice la leyenda que la Virgen se apareció en este lugar. Leyenda que tiene casi mil años, por cierto. Y como sucedió siempre en esos casos, allí se levantó un edificio del que tan solo queda un capitel románico, localizado –otra curiosidad- en el relleno de las bóvedas de la iglesia que el peregrino tiene ante los ojos.

Planta de cruz latina, una única nave, bóvedas cuatripartitas y ábside recto son las características más reseñables, a lo que hay que unir un pórtico y una torre-campanario de la que emana cierto aroma militar. 

martes, 30 de mayo de 2017

Castrojeriz, donde el peregrino pasa bajo dos arcos góticos




HdC. “Estas escalofriante ruinas, que hacen funciones de granja, repiten la situación de Puente la Reina de Navarra y dan techo con su nártex (atrio porticado contiguo al pórtico de la iglesia) al Camino, hoy carretera. Sobre la pared que antecede al nártex se puede ver el emblema del delfinado, patria de los fundadores de la orden; y bajo el tejadillo abovedado, la portada ojival. Tras el hastial de los pies se abre un magnífico rosetón en el que se adivinan las cruces en tau que formaban un círculo. En conjunto estas ruinas nos ayudan a evocar la legendaria orden que las habitó”.

Son palabras del libro “Curiosidades del Camino de Santiago”, editado en 1992 por El País Aguilar y cuyo autor es Juan Ramón Corpas Mauleón, un gran conocedor de la Ruta jacobea, médico y un buen director de Cultura de Navarra en su día. Se refieren a los restos del monasterio de San Antón o de San Antonio Abad, el primer monumento que se encuentran los peregrinos cuando entran en la villa burgalesa de Castrojeriz. 

El edificio fue palacio de Pedro I de Castilla, y posteriormente pasó a propiedad de la misteriosa orden de los antonianos, disuelta a finales del XVIII. Esas dependencias recibieron su puñalada de muerte con la Desamortización del siglo XIX.

Pero hay que remontarse a mucho antes para encontrar su origen, que todo apunta a que procede buscarlo en 1146, y su fundador no fue otro que Alfonso VII, si bien de aquella obra nada queda y lo que se ve en la actualidad hay que enmarcarlo en el posterior gótico del XIV.

¿Qué tienen hasta de insólito estas ruinas? Que el Camino de Santiago pasa por debajo de los dos arcos del pórtico erguido en el XIV, que protegía la entrada al templo. Una imagen imborrable.