miércoles, 30 de septiembre de 2015

Quinto centenario de la fundación de Santiago de Cuba

 
HdC. Primera capital del país, objetivo de ataques de piratas y filibusteros, centro de acciones de la Guerra de Independencia cubana y de la Revolución, Santiago de Cuba es todo un muestrario vivo de la historia de la isla. La ciudad, una de las más hermosas del Caribe, cumplió 500 años este verano.
 
Su fundador, el segoviano Diego Velázquez de Cuéllar, dejó testimonio de cómo se creaba una ciudad desde la nada en aquellos tiempos de conquista: "Se juntaron todos en el puerto de Santiago para dar orden en las cosas que se habían de hacer... y todos juntos vieron aquel puerto de Santiago, y les pareció muy bien, y hallaron muy apropósito del sitio un sitio para pueblo (...) Que por devoción de V. A. pusieron nombre a aquel puerto de Santiago”. La fecha oficial de fundación se fijó en el día del que sería su patrón, Santiago, el 25 de julio de 1515.
 
Desde entonces, por la ciudad no han dejado de pasar los principales acontecimientos históricos que ha vivido la isla: su primer alcalde fue nada menos que Hernán Cortés; su oro financió parte de las desdichadas aventuras españolas en el continente y atrajo a no pocos corsarios; su ron, el producido por el catalán Facundo Bacardí, triunfó mundialmente; un levantamiento en sus calles, en 1895, atizó la llama de la independencia de España; y en sus montes anidó el germen de la Revolución cubana, ya en el siglo XX, con el asalto al cuartel de Moncada (1953) y las operaciones guerrilleras en la cercana Sierra Maestra.
 
La ciudad se hermanó con Compostela hace ya veinte años, y en su antiguo escudo, que ilustra este texto, se reflejaban los vínculos con la capital gallega: cruces de Santiago y una efigie del Apóstol adornaban la insignia.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Salvado el hospital de peregrinos de San Juan de Acre (La Rioja)


El hospital de San Juan de Acre es un hito viajero, sea dicho con cariñosa ironía.

Nació en la Edad Media para, como tantos otros, acoger a peregrinos, dentro de lo que hoy es el municipio riojano de Navarrete (topónimo que significa Puerta de Navarra). El almanaque marcaba el año del Señor de 1185 cuando se colocó la primera piedra, y mientras los obreros hacían su trabajo, los soldados no quitaban ojo al horizonte. Y es que en aquellos momentos Navarrete era justo la frontera entre la zona musulmana y la cristiana, y los encontronazos fueron de ida y vuelta.

A la hora de buscar nombre al hospital, muchos años más tarde alguien recordó la gran defensa que en 1291 los caballeros de la orden de Malta hicieron, infructuosamente, de las murallas de Acre, hoy en Israel.
Esas instalaciones cumplieron su función y languidecieron, al igual que todo el Camino de Santiago, así que en el XIX aquello se venía abajo y se decidió derribarlo. Pero, ¿qué hacer con su magnífica portada románica? Nueva idea: convertirla en una portada viajera y trasladarla como acceso principal al cementerio.
El interés por este hito del Camino despertó a finales de la centuria siguiente, y en 1990 comenzaron las excavaciones: aparecieron los muros principales del hospital y cuatro enterramientos.

Imagen de las ruinas, procedente de la web Románico Aragonés vía Arquivoltas.com.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Fotos aéreas de Santiago: de 1956 a 2015

M.S.F. Hace sesenta años, los peregrinos que entraban en Santiago apenas se encontraban con las primeras casas de la ciudad cuando llegaban a la rúa de San Pedro. Es lo que revelan las imágenes aéreas tomadas en 1956, que se pueden comparar con el mapa de Google actual a través de una aplicación diseñada por el ingeniero de software Javier Jiménez Shaw.

Un país vacío: algo así es lo que revela la comparativa que permite esta utilidad, con la que los amantes de los mapas pueden perder horas y horas. La aplicación sitúa en paralelo varios mapas, actuales y pretéritos, aunque el que quizá más nos interesa es el de fotos aéreas de Galicia de 1956. La imagen que ofrece de Compostela es poco menos que increible: una ciudad sin ensanche, sin carreteras de importancia, sin infraestructuras, pequeña, en la que el Hostal está casi en el límite urbano, San Caetano está en las afueras más lejanas y el minúsculo aeropuerto, casi en el espacio exterior.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

El Mercado de Abastos de Santiago y el Palacio de Altamira






 Elena Goyanes. Se dice que el Mercado de Abastosde Santiago es el segundo lugar más visitado de la ciudad tras la Catedral, aunque seguramente podríamos asegurar lo mismo de la Rúa do Vilar, o de la estatua de Las Marías. Pero sí es destino ineludible para muchos forasteros que callejean por el casco antiguo, que la buscan animados por blogs y guías turísticas para comprobar si, efectivamente, es uno de los pocos mercados de ciudad que siguen siendo mercados a la vieja usanza, es decir, repletos de productos frescos, de praceiras y de gente de barrio que acude diariamente a regatear su compra.


Los turistas pasean con sus cámaras preguntando por pescados para ellos desconocidos. En los foros de peregrinos hace ya tiempo que se ha corrido la voz y los recién llegados acuden allí a comprar sus recuerdos gastronómicos. Incluso a los congresistas se les indica el Mercado como visita obligada. Todos disfrutan sorprendidos por la gran variedad de productos frescos que se exponen y el ambiente rural que se respira.


Observando su estructura y, sobre todo, las construcciones del entorno, el edificio actual del mercado parece mucho más antiguo de lo que es. En realidad fue inaugurado en 1941 después de tres años de obras y en sustitución de uno anterior del s.XIX, en concepto muy parecido al actual. La construcción de aquel mercado fue una de las intervenciones urbanísticas más importantes de la Compostela del último cuarto del s.XIX, ya que supuso la remodelación de toda la zona y la centralización por primera vez de los mercados en la ciudad. 

Pero si el mercado viejo está grabado en la memoria histórica de los compostelanos, no sucede lo mismo con el palacio bajomedieval que se derribó para construirlo. Si los nobles de la casa de Altamira levantasen hoy la cabeza seguramente no reaccionarían demasiado bien, al ver que su residencia compostelana ha acabado por desaparecer en un entorno urbano bien desconocido para ellos. Porque allí estaba el palacio de los Condes de Altamira, del que solo quedan vagos recuerdos como la denominación de una de las calles del entorno, la Rúa de Altamira; o también de la Rúa das Trompas, por la que salían con estruendo los nobles de Altamira a sus cacerías por los alrededores, haciendo sonar fuertemente las trompas.


El palacio ocupaba unos cinco mil metros cuadrados. Se conservan dos descripciones del conjunto y algunos planos, realizados por dos arquitectos que en distintos momentos de la historia realizaron estudios de la casona, sus huertas y sus muros. En el primer caso, en 1776, se analizó por encargo de los herederos, que ya habían abandonado sus posesiones en la ciudad, para evaluar su restauración. No se llegó a rehabilitar, posiblemente porque sus paredes, de sillería, mampostería y barro, estaban ya muy deterioradas. Un siglo después, en 1860, se vuelve a describir para ser tasado y comprado por el Concejo para su derribo y posterior construcción en el solar del nuevo mercado de la ciudad.

Tras muchas idas y venidas por el precio, la compra que supuso su desaparición se cierra en 1870. El esquema que reproducimos nos da idea de su gran envergadura, la que correspondía a una de las familias más poderosas de la ciudad durante la Edad Media. Su frente se alineaba con la Iglesia de San Fiz y los muros traseros daban al Picho da Cerca, donde bajo unos cobertizos ya se celebraba un pequeño mercado. 

Fotografía: Adolfo Enriquez
Ilustración: Julia Jiménez, sobre original del s.XIX








lunes, 14 de septiembre de 2015

Plaza del Obradoiro, Santiago de Compostela: peregrinación




HdC. Hoy hemos querido traeros una imagen antigua de la Plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela, así denominada por ser el lugar que ocupaban los "obradoiros" (talleres) de los canteros y otros artesanos, en la construcción de la Catedral de Santiago.

Es la misma plaza que antaño pero con algunas diferencias.... Veréis farolas que ahora no existen; y la estatua central del político y jurista compostelano Eugenio Montero Ríos, hoy trasladada a la Plaza de Mazarelos, frente a la Iglesia de la Universidad y la actual facultad de Filosofía.

La postal, posiblemente de principios del s.XX, describe la escena como Peregrinación por la gran Plaza del Hospital. Pero la gran cola no se dirige hacia la Catedral sino al que era Hospital Real, fundado por los Reyes Católicos. También, el balcón del Hospital, hoy Hostal de los Reyes Católicos, está adornado como se solía hacer para las celebraciones.

¿Peregrinación? ¿o algún tipo de celebración en el Hospital?

Sea como sea, la imagen forma ya parte de la historia.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Bona de Pisa, la peregrina que recorrió nueve veces el Camino de Santiago






HdC. A pesar de los grandes peligros que entrañaba, las crónicas medievales nos hablan de la peregrinación a Compostela de numerosas mujeres, reinas, nobles y vasallas, muchas a caballo y acompañadas por largos séquitos pero a veces también a pie y solas. Una de ellas, Bona de Pisa, llegó a peregrinar hasta nueve veces a Compostela

Bona nació en la Toscana en 1156 y con 10 años se hizo monja. A los 14 se lanzó ya a su primera peregrinación a Tierra Santa tras los pasos de su padre, que había partido a luchar en las Cruzadas. Capturada y esclavizada por piratas musulmanes durante cinco años, fue comprada y liberada por unos comerciantes. Poco después oyó hablar de Santiago de Compostela e hizo de los viajes su modo de vida. Cruzó el continente y la península por las sendas jacobeas hasta ocho veces más antes de fallecer en Pisa en 1207.

Sus restos descansan en la Iglesia de San Martino de su ciudad natal,  donde se la venera como patrona. Santa Bona se celebra el día 29 de mayo.

Ilustración de Julia Jiménez.