jueves, 21 de marzo de 2013

Vilar de Donas, vinculada al Camino Francés al menos desde 1184


HdC.No está en el Camino oficial, pero el imaginario colectivo la ha fijado ahí, en la Ruta jacobea. En el Francés, para ser más exactos, municipio lucense de Palas de Rei. Es la iglesia de Vilar de Donas, a sólo un kilómetro algo largo del itinerario pero que para muchos representa sólo un pequeño esfuerzo que vale la pena. Y realmente el edificio no defrauda, aunque sea tan sólo una parte de lo que ahí existió en la Edad Media. Pero si el exterior –atrio incluido- se merece un notable alto, el interior alcanza el sobresaliente: las excelentes pinturas murales del ábside, datadas en el siglo XIV, así lo ratifican. Pero su historia va mucho más para atrás.


Como recuerda el inolvidable Víctor L. Villarabid, el periodista que más escribió sobre el Camino de Santiago, ya en el año 1184 se instalaron allí los Caballeros de la Orden Militar de Santiago, lo cual permite asegurar que desde fecha tan temprana Vilar de Donas tenía como misión ayudar y defender al peregrino. Por cierto, fue también lugar de enterramientos, como atestiguan los sarcófagos pétreos y desde luego bellos que se conservan allí mismo.
 Aquí más información de Vilar de Donas, dirección de la que también hemos tomado la fotografía.






jueves, 14 de marzo de 2013

Luz en el Camino Primitivo

HdC. En el inicio de las peregrinaciones a Compostela, cuando los devotos se dirigían a la tumba del Apóstol por la ruta del hoy llamado Camino Primitivo, la ciudad de Lugo era de paso obligado. El peregrino entraba al abrigo de su muralla y callejeaba por las estrechas y tortuosas rúas del Burgo Vello lucense, buscando una luz en cada puerta. Un candelero coronado por una estrella de ocho puntas le indicaba dónde cobijarse y descansar por la noche.

El Pazo das Pombas, construido en el siglo XV en la antigua plaza del Pozo da Pinguela y reedificado en el siglo XVIII, fue albergue de peregrinos durante la Alta Edad Media, hasta que el gran incendio  destruyó buena parte de la ciudad. El edificio convertido hoy en museo recuerda su pasado como hospedería en una vitrina en la que se halla el candelero con la estrella del eremita Paio, usado como señalización de las casas que recibían caminantes de la época. Otras joyas jacobeas son una bula del Año Santo de 1790 del Papa Alejandro III o una  fuente de cerámica de Pickman estampada con la imagen de Santiago de Compostela.