viernes, 20 de abril de 2012

El antiguo lazareto a orillas del Miño

HdC. De la importancia del Camino Primitivo dan fe los muchos hospitales establecidos a lo largo de su recorrido, algunos situados en sitios recónditos de la alta montaña y otros en lugares más poblados. En un privilegiado enclave, a orillas del río Miño, está el antiguo Hospital Lazareto del barrio de A Ponte, en Lugo. Atravesando la Porta Miñá o Porta do Carme, la más antigua de la muralla, y cruzando el viejo puente romano, un desvío a la derecha conduce al conjunto monumental compuesto por la iglesia parroquial de San Lázaro y el antiguo lazareto u hospital de leprosos, cuyas raíces se remontan al siglo XII. El edificio actual está dividido. La parte trasera de la rectoral y de varias viviendas particulares se asoma, pues, a las orillas del Miño.

lunes, 16 de abril de 2012

La Casa Blanca está en el Camino Portugués

HdC. El Camino es un cajón de sorpresas. De todo tipo de sorpresas. ¿Quién iba a pensar que la mismísima Casa Blanca se encuentra a su vera? No es broma, no. Es cierto. Y lo saben bien quienes recorrieron el Camino Portugués, dejaron atrás O Porriño y se encaminaron rumbo a Redondela. Entre una y otra localidad se encuentra el municipio de Mos, y ahí mismo queda la Casa Blanca, como desde tiempo de los abuelos es conocido el edificio de la foto.

Era por entonces la Casa Consistorial (Casa do Concello, en gallego), y un acuerdo plenario del 30 de marzo de 1935 obligó a trasladar las dependencias en contra de la voluntad de los vecinos. El malestar fue tal que degeneró en enfrentamientos de orden público y en un largo pleito. La Casa Blanca albergó también escuela y cárcel. ¿Cuántas pueden presumir de todo eso?

viernes, 13 de abril de 2012

Camino Norte. La entrada a Galicia por Abres, en el olvido





HdC. El Camino del Norte entraba en Galicia, procedente de Asturias, por Ribadeo. Es decir, desde Castropol hasta esa localidad gallega había un barquero que evitaba que el peregrino diese la vuelta a la ría, opción que elegían pocos. Nos han quedado testimonios que hablan de lo que parece hoy en día casi irrisorio: de los peligros de cruzar la boca de la ría, convirtiendo los mareos en algo cotidiano.
Sin embargo había otros peregrinos que rechazaban subir a bordo, se dirigían a Vegadeo –al fondo de la ría- y en vez de remontar de nuevo rumbo a Ribadeo seguían hacia el sur, salvando el Eo a la altura de Abres. Ahí, en Abres, comienza ese ramal gallego que va a llevar al caminante hasta Lourenzá vía Trababa, una localidad con una gran aldea prehistórica en el centro, un castro.
Esa entrada por Abres –a la que corresponde la foto- está hoy olvidada. Muy poca gente va por ahí. Y lo cierto es que el trazado tiene que ser mejorado, eliminando asfalto. Porque el recorrido en sí no sólo es bello, sino que el descenso al impresionante monasterio de Lourenzá es de notable alto.

jueves, 12 de abril de 2012

Y allá abajo, el valle (así es el Camino Primitivo en Asturias)

HdC. Muchas veces el mero hecho de ir poniendo un pie delante de otro, día tras día, imprime una cierta monotonía. Y en algunos casos hasta cansancio sicológico, sobre todo cuanto toca ascender, sin darse cuenta que es mucho peor bajar. Quien haya hecho el Camino que se lo pregunte a sus rodillas y sobre todo a sus tobillos. Por eso es tan importante llevar un buen calzado.
Pero dejémonos de digresiones: muchas veces al subir se mira al suelo, al marco que queda a un lado o a otro, al cielo, incluso al frente… y pocas veces abajo. El fotógrafo en este caso sí lo hizo. Se detuvo, sacó su cámara e inmortalizó un valle asturiano justo antes de acometer el último arreón al puerto de O Acebo, por donde el Camino Primitivo entra en suelo gallego. La niebla ponía ese punto de misterio. Porque milenio y pico después el Camino, generador de hitos y mitos, sigue siendo un misterio…

domingo, 8 de abril de 2012

La fuente de Ames: una bendición para recuperar fuerzas




HdC. Si en nuestro anterior post nos referíamos a unos elementos tradicionales en Galicia como son los cruceros, ahora de de justicia hacer mención a otros más humildes desde el punto de vista artístico pero que siempre han estado ahí: las fuentes. Unas fuentes que eran –y siguen siendo- oro a lo largo de las llanuras de Castilla, y que abundaban y abundan una vez que se entra en suelo gallego. Porque ya se sabe: Galicia es mítica tierra de lluvias, de verde y de agua. Incluso este invierno tan seco no provocó que se secaran la mayor parte de las que manan a diestra y siniestra de los Caminos de Santiago. También resulta innegable que el peregrino actual ha hecho suyos otros hábitos, como el de comprar el agua embotellada o el de fijarse si la que mana es potable o no, algo que resultaría insólito medio milenio atrás. Pero las fuentes se han transformado en un elemento humanizado, que de alguna manera indica la cercana presencia del hombre, y, además, en el estío no hay quien se resista a remojar un poco la cabeza antes de continuar poniendo un pie delante del otro. Claro que no todo son rosas, sino que también hay espinas: las fuentes de los Caminos necesitan una mayor protección y muchas de ellas, la simple recuperación.
La de la fotografía se encuentra en la llamada Prolongación a Fisterra y Muxía. Una vez que se sale del municipio de Santiago se entra en el de Ames. Toca bajar por una acerca y mucho asfalto –reconozcámoslo: no muy bonito- y luego una larguísima, algo dura y preciosa subida por medio de un bosque. Y arriba de todo, cuando el cuerpo pide una parada para recuperar fuerzas, aparece como una bendición la fuente. Dan ganas de decir una vez más “¡Ultreya!”.

sábado, 7 de abril de 2012

El crucero de Barro






 HdC. “La gente del común sabe que en Galicia los cruceros son objeto de veneración popular”, afirmaba un texto de muy de finales del siglo XIX. Es posible que hoy esa veneración haya disminuido, al tiempo que ha aumentado su protección. Pero para los gallegos los cruceros siguen siendo señas de identidad que llevan en su ADN. Los hay en los cuatro puntos cardinales del país, y se levantaron no sólo por una razón sino por muchas: agradecimiento por un favor divino, señalización de caminos, para ahuyentar a la Santa Compaña, cumpliendo el testamento de alguien… Los peregrinos conocen bien estas obras desde siempre, y se convirtieron en auténticas indicaciones sobre el rumbo a seguir para alcanzar la plaza del Obradoiro.
En el catálogo se encuentra de todo: sencillos, historiados, con hojas corintias, con base pequeña, con base enorme y alta… No faltan los que hagan alusión a la muerte, y los menos indican quién los levantó y cuándo. Este de la fotografía recoge ambas cosas. ¿Dónde se halla? En pleno Camino Portugués, en el municipio de Barro, que es tanto como decir una vez dejado atrás Pontevedra. Y eso sí, no hay que tener miedo a pasar de largo: la vía que pisa el peregrino fue diseñada por los romanos –Vía XIX- y en tiempos mucho más recientes ha sido rebajada, de manera que el crucero queda a la izquierda en lo alto. Parece que vigila al que pasa y le desea buen Camino.