lunes, 12 de noviembre de 2018

Ponte de Lima, corazón del Camino Portugués


HdC. La localidad lusa de Ponte de Lima fue, durante los años en los que casi no pisaba nadie el Camino Portugués a Santiago, el corazón de esa ruta jacobea. Los pocos peregrinos que mantenían viva la llama de un fenómeno milenario se daban cita allí, y con mucha voluntad y esfuerzo señalizaron el Camino hasta la localidad de Valença do Minho, y desde ahí cruzar el Miño hasta Tui fue coser y cantar: sólo había una alternativa, el puente de hierro centenario, y por él siguen pasando en la actualidad para llegar a la ciudad gallega. A partir de la catedral tudense la señalización es excelente, con una mancha negra a la altura del ayuntamiento de O Porriño.

Ponte de Lima se convirtió, pues, no solo en referencia sino también en un hito del Camino Portugués. Y poco a poco aquella ciudad pequeña y medieval se fue rehabilitando, hasta el extremo de que hoy en justicia debe definirse como una pequeña maravilla con abundancia de flechas amarillas. El Camino funcionó aquí -como en otras partes- como un imán, y en el siglo XXI junto a los peregrinos se dan cita miles de turistas. Su puente, los restos de sus murallas, su excelente oficina de turismo, su paseo fluvial por ambos lados del Limia y su muy buena oferta de restauración son beneficiarios de ello. Y al mismo tiempo, causa. Larga vida a Ponte de Lima.


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