lunes, 17 de julio de 2017

San Vicente de Arbatzegi, en el Camino del Norte, y el recuerdo de las fortalezas medievales


HdC. Quinta etapa del Camino de Santiago por el País Vasco. O sea, por el Camino de la Costa o del Norte, ese que el pasado 5 de julio cumplió dos años desde que fue declarado por la Unesco patrimonio de la humanidad. Esa quinta etapa, de 24,8 kilómetros, discurre entre las localidades de Mariña-Xemein (la primera villa vizcaína que atraviesa esta ruta jacobea) y Gernika-Lumo. Los ciclistas dirían que es una etapa rompepiernas, sin un metro llano, todo es arriba y abajo, con una cota máxima de 400 metros. De manera que no, no hay grandes alturas en absoluto, pero tampoco hay descanso.

Antes de llegar a esa altura, en Gorontzugarai, el peregrino va a pasar Iruzubieta y luego se encuentra Altzaga. Tras descender va a dar al pequeño núcleo de Arbatzegi, y ahí, con algo más de horas en las piernas, no es mala idea detenerse ante la iglesia de San Vicente, que tiene un claro aspecto de fortaleza. Da la impresión de ser más vieja de lo que es precisamente por esa especie de torreón que retrotrae a épocas medievales. Pero no. Fue levantada en el año 1851 siguiendo las directrices artísticas imperantes entonces, las propias del neoclásico.


Claro que hay que decirlo todo: la construcción reposa sobre otro templo anterior del cual se conserva la portada del siglo XVII. El conjunto es llamativo e incita a eso: al descanso. Y a la foto.

Foto: Turismo de Euskadi

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