viernes, 12 de mayo de 2017

Grajal de Campos, el castillo enterrado en el Camino de Madrid




HdC. El topónimo Grajal de Campos se asocia inmediatamente a un gran castillo del siglo XVI, puro gótico, levantado entre 1517 y 1521. Esto es la provincia de León, y en ese solar ya existía otra fortaleza en el siglo X (“castello de Graliare”, de Raimundo de Borgoña) cuyo estado era lamentable 600 años después. Sobre todo porque ya se había desarrollado la artillería, y aquellos primeros muros no resultaban idóneos para alojar las piezas necesarias para la defensa. Porque en efecto, este fue el primer castillo artillero de España y hoy punto de parada prácticamente obligada para los peregrinos que siguen el Camino de Madrid, muy activo en los últimos tiempos. Desde ahí al sepulcro del Apóstol distan 364 kilómetros (el Camino de Madrid se une al Francés en Sahagún).

El visitante se va a quedar literalmente con la boca abierta al admirar los cuatro enormes torreones de este monumento nacional (1931), donde se colocaban las piezas de mayor calibre. Y en ese emplazamiento permanecieron hasta que a principios del siglo XVIII el edificio quedó prácticamente deshabitado y empezó su decadencia. 

Tenía un foso con puente levadizo, pero, aunque parezca increíble, no se sabe dónde está. ¿Por qué? Porque la fortaleza fue rellenada de tierra. Encierra también otra curiosidad: entre los años 1833 y 1900 junto al adarve septentrional acogió un cementerio… judío.

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