martes, 22 de noviembre de 2016

Una calle compostelana fuera de murallas y ajena al ladrillo y el cemento




HdC. Comenzó siendo un camino que arrancaba de la ciudad amurallada de Santiago dejando atrás la Puerta de la Gloria. O sea, aquella que cruzaba el cuerpo sin vida de los peregrinos que habían llegado a Compostela pero que habían entregado su alma sin poder volver a casa. Su cementerio está hoy bajo un espacio ajardinado detrás de lo que es el Ayuntamiento local esperando a que al menos un panel o un placa recuerden a las miles de personas que descansan para siempre allí.

Tras la Puerta de la Gloria, el camino fue testigo de cómo en sus márgenes se iba levantando vivienda tras vivienda, y la vía acabó siendo una calle de nombre Hortas o Huertas; no hay que explicar por qué.

Y aunque en efecto queda fuera del mimado recinto medieval, la especulación, el cemento y el ladrillo no hay llegado hasta esa rúa bien conocida. Y es que todos aquellos que emprenden la llamada Prolongación a Fisterra-Muxía se despiden de Santiago descendiendo por ella.

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