martes, 22 de diciembre de 2015

El pasado romano de Quintanilla de la Cueza




HdC. Plena Tierra de Campos, escenario palentino del paso de millones de peregrinos desde el siglo IX. Ahí es donde está Quintanilla de la Cueza, una localidad encuadrada en el municipio de Cervatos de la Cueza. O sea, tierra de romanos, porque la primera parte del topónimo procede de quinta, palabra latina que significa villa en el capo. Y tierra, también, germánica, y así lo demuestra Goza o Gozán, vocablo de significado desconocido que da lugar a Cueza. No faltan autores que detengan su atención en que en la zona se llaman cuezas las hondonadas.

Hoy en día siguen pasando muchos peregrinos por allí, y los 34 habitantes del lugar ya están acostumbrados a ellos (Hace siglo y medio había 21 casas y 109 almas en ellas). Los caminantes detienen su mirada en la iglesia de la Asunción con artesonados mudéjares y un retablo del Renacimiento, y quienes tienen tiempo para un pequeño desvío se fotografían en el asentamiento de la villa romana de Tejada. Estarán entonces en una explotación agrícola cuyos comienzos hay que buscarlos en el siglo II y que se mantuvo pujante y viva durante trescientos años. Ahí están la piscina, el hipocausto (sistema de calefacción) y la piscina. Unas maravillas al lado del Camino de Santiago más frecuentado.

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