jueves, 24 de julio de 2014

Los peregrinos no llegaban a la Catedral de Santiago por la Plaza del Obradoiro





HdC. La historia no hay quien la cambie: los peregrinos no entraban en la catedral compostelana por la Plaza del Obradoiro. Eso es una “inventio” de poco más de 50 años. Los peregrinos en la Edad Media y Moderna, los tradicionales, accedían a la basílica por la Plaza de Azabachería. Y la correspondiente fachada llegó a encontrarse en tan mal estado –el tiempo nunca perdona- que llegó un momento en que no hubo más remedio que levantar otra, la actual. Desapareció también, en un momento dado, la Fuente del Paraíso que allí estaba y donde los peregrinos se levaban simbólicamente, y fue trasladada al claustro, donde aún puede verse.

Pero en fin, lo que más pasa desapercibido en la actualidad es el frontón curvo de esa fachada de Azabachería, con el Apóstol Santiago encima de todo. Nadie mira para él. Y si lo hiciera se daría cuenta de que ese remate, arriba, está sustentado por cuatro moros atlantes. Claro que nadie iba a pedir a los antepasados que fueran políticamente correctos, porque lo que se estaba representando para el futuro era que los infieles, los seguidores de Alá y Mahoma, del falso dios y falso profeta, los enemigos, tenían que estar debajo de la cristiandad y cargar con el peso de lo que eso significaba: Santiago, victorioso.

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