viernes, 17 de enero de 2014

Moneda de Adro Vello: la "Traslatio" del Apóstol Santiago

Martiño Suárez. Minúscula, pero primorosamente repujada, la moneda de Adro Vello es la primera representación conocida de la traslatio, el mítico transporte del cuerpo sin vida del Apóstol Santiago desde Palestina hasta tierras de Galicia, atravesando el Mediterráneo, la fachada atlántica de Iberia y la ría de Arousa. La pieza está custodiada en el Museo das Peregrinacións compostelano.

 Fue fabricada en torno al siglo XII por artesanos terriblemente hábiles: en doce milímetros de diámetro se representó, por una cara, una barca trasladando a tres personajes y, por la otra, a un león. En la primera de las faces los protagonistas son el cadáver de Santiago y los dos discípulos que, según la tradición, lo trajeron por vía marítima hasta Padrón, para después transportarlo en un carro tirado por los bueyes de la reina Lupa hasta el lugar que hoy ocupa la Catedral. En el anverso, acompaña al león la leyenda 'Ferdinandus Rex', que ayuda a datar la pieza durante el reinado de Fernando II (1157-1188), uno de los impulsores de la construcción de la Catedral y, por lo tanto, del mito jacobeo que hoy trae a Compostela a miles de peregrinos.



La pequeña escena de navegación hace mucho más que ilustrar la historia de la traslatio, y reprenta una época dorada para Compostela. La barca representada es una embarcación de tipo nórdico, lo que habla del tráfico internacional que entonces llegaba a las costas de Galicia con destino a una de las mecas de la cristiandad.

Bajo tierra
Con todo lo que tiene de relevante, la mayor parte de la existencia de esta moneda transcurrió bajo tierra. En algún momento posterior a su acuñación, su propietario la extravió o la guardó; la moneda estuvo enterrada durante siglos en la necrópolis de Adro Vello, en San Vicente (O Grove). Se trata un yacimiento próximo al mar de gran importancia: en él se reúnen restos de más de dos milenios, desde vestigios de una fábrica de salazón antiquísima a los muros de un asentamiento romano o lo que queda de una iglesia visigótica. En 1985, un grupo de arqueólogos de la Universidad de Santiago la descubrió durante una excavación.

El profesor José Ignacio Carro Otero, quizá quien más sabe de la pieza, cuenta que la moneda apareció casi por casualidad, en un nivel de la excavación poco prometedor en el que pocos esperaban encontrar nada relevante. La moneda, explica, debió de ser acuñada en la antigua ceca santiaguesa, de la cual queda como recuerdo el nombre de una calle, la rúa da Moeda Vella, junto a San Martiño Pinario.

La Fundación Xacobea Ruta do Mar de Arousa e Ulla ha visto en esta moneda todo un símbolo de una tradición que une a más de veinte municipios de la zona. La figura de Santiago embarcado con sus discípulos podría ser, para su presidente, Javier Sánchez-Agustino, la imagen de marca común de esta zona fecunda en historia, puerta de entrada, según se cuenta, de los restos que crearon Copostela tal y como hoy la conocemos.

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