viernes, 15 de junio de 2012

Nicola Albani describió en el siglo XVIII hitos del Camino que han ganado prestancia con el tiempo

HdC. Los hitos del Camino, los grandes y los pequeños, no siempre han sido vistos y valorados de la misma manera que se miran y se valoran hoy en día. Nicola Albani fue un peregrino italiano que en el siglo XVIII dejó escritos dos voluminosos diarios de viaje (o mejor dicho, uno dividido en dos partes) que se conocen, de manera abreviada y genérica como “Viaje de Nápoles a Santiago de Galicia”, y de ellos entresacamos las siguientes afirmaciones:
“(En Padrón) estuve pésimamente alojado sobre una simple tarima como las que usan los soldados, y tampoco había vela (…) Por la mañana estuve viendo la mencionada villa y encontré en ella cosas maravillosas: hermosísimos palacios, con calles y fuentes de agua excelente, con distintas y abundantes clases de comestibles”.
“(Tui, en la foto) no está muy fortificada de murallas, ni está guardada por muchos soldados, como sería cosa normal siendo plaza de armas en la frontero con un reino enemigo”.
“(En Astorga) está la iglesia del obispado, una magnífica construcción arquitectónica con un campanario muy agradable, de un bonito diseño; la ciudad se ve bien situada sobre una colina de un alto monte, de un aire limpísimo, y fue la segunda en probar la ira de los moros”.
“(Melide) es también una villa levantada con piedra, donde había un conventito de cuatro o cinco frailes dominicos, y obtuve una limosna de una cierta sopa, y recogí también cuatro o cinco limosnas de moneda”.

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