sábado, 12 de noviembre de 2011

La Compostela, certificado del peregrino compostelano


E.G. En el inicio de las peregrinaciones, allá por el s.IX y X, la demostración de que se había estado en Santiago era llevarse consigo una insignia con la concha de vieira (venera), con la que muchos peregrinos incluso se hacían enterrar.  La importancia por entonces de la insignia era muchísima, ya que venía a ser una especie de salvoconducto que libraba de pagar peajes, autorizaba el paso por lugares y muchos otros beneficios. Al venir hacia la ciudad, los peregrinos solían traer cartas de presentación de sus párrocos de origen; y, al marchar, se iban con la insignia que justificaba haber llegado peregrinando a Compostela.

Sin embargo muy pronto se demostró que las insignias eran fáciles de falsificar, hasta el extremo de que se llegaron hasta a decretar penas de excomunión para aquellos que fabricasen o portasen falsas veneras.

Por ello ya en el siglo XIII se comenzaron a entregar las Cartas Probatorias, verdaderas antecesoras de la Compostela actual. Y tras la fundación del Hospital Real por parte de los Reyes Católicos, actual Hostal, con esta Carta ya se permitía a los peregrinos pernoctar allí durante 3 noches, tiempo considerado suficiente para realizar los ritos jacobeos en la ciudad del Apóstol.

Y el Cabildo compostelano continuó durante siglos entregando esta certificación a los peregrinos. Actualmente la entrega de la Compostela se limita a aquellos que llegan a Santiago por motivos religiosos; habiendo recorrido los últimos 100 km. a pie o a caballo; y los últimos 200 en bicicleta. La única excepción es cuando se trata de personas con movilidad reducida, que pueden venir en silla de ruedas sin motor.

El texto de la Compostela es:

El Cabildo de esta Santa Apostólica y Metropolitana Iglesia Catedral Compostelana custodio del sello del Altar de Santiago Apóstol, a todos los Fieles y peregrinos que llegan desde cualquier parte del Orbe de la Tierra con actitud de devoción o por causa de voto o promesa peregrinen hasta la Tumba del Apóstol, Nuestro Patrón y Protector de las Españas, acredita ante todos los que observen este documento que: D. …………… ha visitado devotamente este sacratísimo Templo con sentido cristiano (pietatis causa).
En fe de lo cual le entrego el presente documento refrendado con el sello de esta misma Santa Iglesia.
 Dado en Santiago de Compostela el día.........mes...............año del Señor..........
El Canónigo Diputado para los Peregrinos

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