lunes, 20 de diciembre de 2010

Una lugar donde parar en los calurosos días de verano


TH. A la salida de la localidad de Cea, en el Camino del Sudeste a Santiago, se alza a mano izquierda una sencilla iglesia que no data de antiguo, sino de 1908. Este discreto templo, que llama la atención por su sobria elegancia, se encuentra rodeado de un lugar sin igual, una amplia zona verde y varios árboles dan sombra en los duros calurosos días de verano al peregrino que decide descansar aquí.
La gente de Cea, pueblo conocido por su rico pan, era devota de la Virgen de la Saleta, llamada "Bella Señora", que como dice la tradición se le apareció en 1846 a dos niños en los Alpes franceses. Esa devoción se encuentra relacionada con las peregrinaciones que, algunos franceses, hicieron a través del Camino del Sudeste. Serían ellos quienes hablaron, de la divina aparición, a la gente de Cea. Es en el año 1900 cuando se decide, por parte del cura ecónomo, el farmacéutico, el maestro, el veterinario, el pintor y varios comerciantes, realizar una petición de limosnas y proceder ocho años más tarde a su construcción.

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