miércoles, 8 de septiembre de 2010

De Camino a Samos

TH. El peregrino continúa su caminanta entre el medio del bosque de la ribera del río Oribio, con un entorno similar al que ya presentaba Triacastela. Desde la aldea de A Balsa y San Xil se asciende por una hermosa fraga en la cual no resulta raro cruzarse con conejos y escuchar los cantos de los pájaros insectívoros: carboneriots, mitos... Más tarde el caminante se encontrará con el Bosque de Montán, típico bosque caducifolio donde se mezclan robles, castaños y alisos.

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