lunes, 9 de agosto de 2010

Un peregrino siciliano del siglo XVII

TH. Existe y se conserva una nota del siglo XVII que deja constancia de cómo se atendía espiritualmente en Compostela al peregrino, tanto por eclesiásticos como por seglares. La búsqueda de un capellán de coro, que conocía el italiano para auxiliar al extranjero en sus últimos momentos, y esa intervención de un artesano fabricante de picheles después de su fallecimiento, nos dejan esta nota que nos permite vivir un acontecimiento pasado:
En el Libro 2 de Bautizados, Casados y Difuntos de la parroquia de San Félix de Solobio, en el folio 277, que el 24 de febrero de 1649 "murió en una casa del Preguntorio un peregrino siciliano llamado Thomas. Confesolo Jardón, capellán del Choro, que sabe la lengua". Se enterró dentro de la iglesia de San Fiz. "Tenía unas medallas y unas estampas que llevó Pedro de Amoneiro, pichelero, para decirle misas. Hásele de pedir quenta dellas".

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