miércoles, 18 de agosto de 2010

Frances Drake y su visita a la hermita de Santa María de Cambre



TH. En la variante del Camino Inglés que parte desde A Coruña, en la localidad de Cambre, nos encontramos con esta iglesia, la de Santa María de Cambre. Esta antigua hermita recibió y recibe a millones de peregrinos que hicieron y hacen el Camino Inglés, entre otras visitas cabe destacar la que el pirata inglés Francis Drake hizo en 1589. También las tropas napoleónicas la arrasaron en 1809.
Su fachada está dividida en tres partes, apartadas por un par de anchos contrafuertes adornados estos con columnas capiteladas. Como es usual la parte central es la más interesante y de aquí hay que destacar cuatro elementos: en lo alto, el campanario, de una gran sencillez constituido por dos arcos. Luego, el rosetón, ocupando el medio de la fachada. Un poco más abajo, el tornalluvias y por último, la puerta, lo más llamativo por sus arquivoltas que se asientan sobre seis jambas, tres a cada lado. El tímpano está reformado y presenta la talla de un año pascual (el Agnus Dei) dentro de un círculo con dos ángeles que lo transportan.
El interior de la iglesia es incluso mejor que el exterior. Su planta forma una cruz latina, con el brazo principal dividido en tres naves: la central, de mayor altura y más grande que las otras dos, la forman cinco arcos de medio punto que se sotienen sobre cinco gruesos pilares. Los capiteles son todos diferentes, algunos con motivos vegetales y otros con vistosos animales esculpidos. En una de las columnas existe una inscripción que dice textualmente: ERA MCCXXXII, o sea, año 1194, que indica de cuándo data la construcción o polo menos esa parte.
Las naves laterales se prolongan alrededor del altar mayor, lo que constituye un punto de encuentro con la concepción de la catedral compostelana, en la que sin duda se inspira Cambre. En este deambulatorio con bóveda de cañón se abren cinco capillas que dan lugar a otros tantos ábsides.
Por último, una gran copa hace las funciones de pila bautismal. Se dice que se trata de una de las hidrias en las que Cristo convirtió el agua en vino en las bodas de Caná, y que fue traída de Tierra Santa por unos caballeros galaicos. Quizás quien la trajo fue el conde de Traba y su séquito en el siglo XII, un noble que también tenía el título de conde de Jersusalén y que fue varias ocasiones a Palestina. Un documento del XVI afirma que la pila bautismal ya estaba en este lugar en 1519.
En suma, Santa María de Cambre, se trata de un excelente ejemplar del románico de los siglos XII y XIII.

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