lunes, 19 de julio de 2010

El Batallón Literario

Historias de Compostela


E.G. Si hay una institución que junto con la Iglesia ha definido el carácter de Santiago esa es la Universidad. Sus más emblemáticos edificios se extienden y confunden con las religiosas en toda la ciudad, de hecho hasta la definición en los años 70 de los dos Campus modernos, el Norte y el Sur, los clérigos y los estudiantes compartían y se peleaban día a día por el mismo espacio, el de las viejas calles y plazas del casco viejo.

Mientras se espera en A Quintana la cola de la Puerta Santa se deja a la espalda, en la gran pared del Mosteiro de San Paio de Antealtares, una gran placa con inscripción dedicada al Batallón Literario.

Llevó tan sólo cuarenta días organizar y pertrechar en 1808 a un total de seis compañías con 168 cadetes cada una, 1.008 jóvenes estudiantes, en lo que románticamente se denominó el Batallón Literario, antecedente según muchas fuentes de lo que posteriormente Franco habría de reconvertir en las milicias universitarias. La noticia fue el impacto de la época, porque se trataba precisamente de los hijos de la clase dirigente de Santiago y de Galicia, que habían respondido rápidamente al llamamiento que se produjo después de una reunión en los claustros de la Universidad, convocada por la Junta que presidía el Arzobispo de Compostela, Rafael de Muzquiz.

El Batallón, a las órdenes del Marqués de Santa Cruz de Rivadulla, Ignacio Armada, salió de Compostela en el mes de julio de 1808 para unirse a las fuerzas de Blake, no sin antes haber cumplido el rito de jurar su bandera en la Catedral, bandera que hoy se conserva en las vitrinas de la Sala de Juntas del Decanato de la Facultad de Derecho. El Marqués sería después nombrado doctor por todas las facultades compostelanas.

La mayor parte de los jóvenes, aunque no todos, porque también se documentan muchas deserciones tras el furor inicial, respondieron a las expectativas demostrando su valor en hechos como el de la incursión disfrazados en la ciudad de A Coruña, para reconocer in situ las fuerzas con que contaba realmente el enemigo.De los más de 1.000 jóvenes que salieron en julio de 1808 sólo regresaron poco más de un centenar en 1810, cuando se dio por finalizada la aventura universitaria.

Bandera del Batallón, conservada en la Facultad de Derecho

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