jueves, 28 de enero de 2016

Las escaleras monumentales de Santiago, en una tesis doctoral



HdC. La historiadora del arte Milena Cortés López acaba de doctorarse con un estudio sobre un aspecto poco tratado en la bibliografía sobre Compostela: las escaleras monumentales en sus edificios históricos. En la tesis, presentada hace unos días, Cortés identifica nada menos que 73 escaleras con historia, algunas ya desaparecidas, otras poco conocidas y otras muy identificables, como la de la iglesia de San Martiño Pinario, ante la que aparece en la imagen que ilustra este texto.

Cortés parte de las construcciones del siglo XVI y se adentra en el presente en un trabajo dirigido por el profesor Juan Montenegro. La tesis, titulada ‘De tiros, huellas y arrimos. Historia de la escalera monumental en Santiago de Compostela’, adjunta planos y recreaciones de los principales ejemplos de este tipo de construcción, en la que "Santiago sigue siendo un referente. Siendo un elemento arquitectónico que pretende dar respuesta a una necesidad funcional, la escalera se convierte en expresión de la mentalidad del hombre y en reflejo de los diferentes conocimientos técnicos y los gustos estéticos a lo largo de los años", explica.

Para el trabajo, Cortés ha utilizado obras de historia y construcción y desempolvado viejos libros de bibliotecas santiaguesas. La tesis obtuvo la máxima calificación.

lunes, 25 de enero de 2016

La iglesia de Sigrás, en el Camino Inglés, y su hospital de peregrinos




HdC. Suele ser demasiado habitual referirse a los monumentos de los diversos Caminos de Santiago indicando que se hallan en ruinas, que fueron pero que ya no son, que necesitan cuidados urgentemente… Pero existen excepciones, como la iglesia de Santiago de Sigrás, situada en el ramal del Camino Inglés que parte del puerto de O Parrote, en A Coruña, rumbo a Compostela. 

En esa primera jornada los peregrinos pasaban y pasan ante un templo que ahora mismo muestra su mejor cara. Y no sólo ese edificio en sí, sino también el hospital de peregrinos que se alza a su lado, que cumplió con tal función de acogida hasta el siglo XVII y que ahora es una magnífica rectoral. Y a ellos procede sumarles un entorno impoluto, bien cuidado, con un aparcamiento para vehículos. El Camino Inglés, ascendente, se interna en un pequeño bosque.

La iglesia fue levantada en torno al año 1150, y su fachada se mantuvo en pie hasta 1865, cuando fue cambiada por la actual puesto que la primera se encontraba en muy mal estado. Pese a ese “lifting” es posible admirar todavía numerosos detalles de arte románico que la convierten en otro hito del Camino.

Foto de José Antonio Gil Martínez, CC 2.0

jueves, 21 de enero de 2016

La iglesia fortaleza de la Asunción y los peregrinos





HdC. La Puebla de Arganzón es una localidad burgalesa. Pequeña, de poco más de medio millar de habitantes. Pero es en sí misma un hito más del Camino de Santiago, puesto que se trata de una villa amurallada que pertenece al condado de Treviño. Además, tuvo una gran importancia estratégica por ser encrucijada de caminos. Y ahí se alza un monumento que deja con la boca abierta: la iglesia-fortaleza de la Asunción, una excelente muestra del gótico con toques locales, con tallas de la Virgen en las puertas y un sobresaliente retablo plateresco en el altar mayor. 

Entre esas paredes se venera la imagen de Nuestra Señora de la Antigua, obra románica y que, en realidad, no siempre estuvo en ese lugar sino que procede de la ermita del mismo nombre, la cual a su vez estaba adosada al antiguo hospital de peregrinos, llamado San Juan Evangelista.

Pero ¿de qué Camino hablamos? De una de las dos rutas jacobeas que cruzan el País Vasco, la conocida como Camino del Interior, que desde Irún y Hernani enfila hacia Tolosa, Salvatierra, Vitoria y Miranda de Ebro. La Puebla de Arganzón es el final de la etapa anterior a esta última localidad. Cierto: hoy en día pasan muy pocos peregrinos por esos pagos, pero ello no le quita ni un ápice de interés a la historia. Esa no hay quien se la robe a la iglesia-fortaleza de la Asunción.

Fotos: Zarateman. Creative Commons CC0 1.0 Universal Public Domain Dedication

martes, 12 de enero de 2016

Toral de Merayo, en el Camino de Invierno

HdC. El Camino de Invierno no acaba de reconocerse en el imaginario peregrino a pesar de los esfuerzos de sus promotores. Arrancando de Ponferrada, va a unirse con el Camino del Sudeste a la altura de la localidad pontevedresa de Lalín, y a poco de dejar atrás esa ciudad leonesa, pasado el canal de Cornatel, se llega a Toral de Merayo una vez que se salva el río Oza por un notable puente medieval.

Y en esa pequeña villa que en el año 2000 tenía 618 habitantes y en el 2011 tan sólo 556 hay otros dos lugares de interés para el peregrino. Uno de ellos es la iglesia parroquial de Salvador, levantada en estilo neoclásico. Y el otro es la muy conocida ermita del Santo Cristo del Nogaledo, de una sola nave rectangular y con una interesante y trabajada cúpula. Encierra imágenes del Santo Cristo, de San Antonio de Padua y de Santa Rita de Casia. Un pequeño hito de un Camino olvidado.

Foto del C.R.A. Toral de Merayo.

martes, 5 de enero de 2016

Ermita de San Marcos en Santiago y su extraña orientación al naciente






HdC. Hoy queremos partir una lanza por un templo sencillo, humilde, de una sola nave, que “siempre estuvo ahí” pero en el que los peregrinos o no se fijan o lo hacen de pasada. Y es que la ermita de San Marcos se alza en el Monte do Gozo, y todos los que llegan allí quedan extasiados y emocionados ante la visión de Santiago unos metros más allá, con las torres de la catedral como telón de fondo. Y así se pierden la ocasión de preguntarse por qué la puerta del templo está orientada al este y no al oeste, como sucede con la mayoría de los templos del mundo cristiano. No hay una razón arquitectónica clara, pero sí una leyenda que explica tal anomalía.

Ascendía una larga cuesta San Marcos en persona tras dejar atrás el arroyo de Lavacolla, con la tumba del Apóstol Santiago como meta. Otro peregrino más joven y con la indumentaria deteriorada le dio alcance y entablaron conversación. El recién llegado parecía conocer bien la ruta jacobea y San Marcos le preguntó: “Veo que sabes mucho del Camino y de las posadas. ¿Cuánto falta para llegar a Santiago?”. La respuesta lo dejó frío: “Mucho. Vengo de Alemania y falta otro tanto. Fíjate en mis sandalias, casi destrozadas. Pues otras tantas tendré que gastar porque Santiago está en el extremo del mundo, al final de la Tierra”. Aquello dejó muy desanimado al santo, que entonces levantó una capilla y decidió que su puerta se abriera al naciente. Dio luego marcha atrás y jamás llegó a Santiago.

Por supuesto, no es históricamente cierta, pero la leyenda, nadie lo negará, es preciosa.