lunes, 29 de junio de 2015

Un texto curioso sobre Padrón y el Apóstol Santiago

HdC. ¿Descubrir Padrón? En todas partes quedan sitios por descubrir y esta localidad coruñesa que acogió el cuerpo sin vida del Apóstol Santiago no es una excepción. En sí misma es un hito del Camino. Pero ¿lo fue siempre? ¿Cómo lo vieron los viajeros y los peregrinos? Este texto no tiene desperdicio:

“De Santiago cabalgamos cuatro millas a una ciudad que se llama Padrón. En la ciudad de Padrón residió el venerado Señor Santiago y también murió allí y allí realizó muchos milagros, tanto en vida como después de muerto. Como consecuencia de estos milagros se quería trasladar (su cuerpo) de Padrón a otro lugar, se puso sobre un carro tirado por bueyes y se quería llevar lejos de allí, y cuando los bueyes llegaron a donde está hoy la iglesia de Santiago, allí se pararon y nadie fue capaz de moverlos de aquel lugar.

Por mandato del Papa, en la ciudad de Padrón se hizo hundir en el agua una gran piedra, porque los peregrinos arrancaban grandes trozos de ella; sin embargo, se la puede reconocer bien todavía en el agua. Precisamente sobre esta piedra viajó por mar el venerado Señor Santiago; la piedra le sirvió de barco y flotó sobre las aguas”.


Ese texto es de Gabriel Tetzel, y fue escrito en el siglo XV. Huelgan comentarios.

lunes, 1 de junio de 2015

O Cebreiro, un hito del Camino Francés que procede mimar un poco más



Que la aldea de O Cebreiro, en la alta montaña de Lugo, se define por sí misma como un hito del Camino Francés no lo duda nadie a estas alturas. Con sus pallozas prerromanas en pie (una de ellas, convertida en museo), con la larga sombra benéfica de Elías Valiña –el cura que recuperó el Camino de Santiago- y con la llegada permanente, sin excepción diaria, de peregrinos, O Cebreiro queda grabado para siempre en la memoria de quien recorre la Ruta hasta Compostela. Así es desde finales del siglo IX.

Nada nuevo queda por decir de su templo con elementos prerrománicos y su cáliz y patena regalo de los Reyes Católicos, que, admirados y devotos, se detuvieron aquí. Pero lo cierto es que O Cebreiro necesita también algún mimo para que siga siendo lo que siempre fue: un lugar de descanso y de acogida al peregrino. La excesiva comercialización del espacio o el descuido en la higiene no son admisibles ni ahora ni nunca. Conste.