jueves, 22 de enero de 2015

San Romao da Retorta, románico y solidaridad


HdC. El Camino está literalmente plagado -¡bendita plaga!- de iglesias románicas. Y en Galicia aún más. El peregrino va andando y se encuentra con capillas y templos un poco mayores aquí y allá, recorra el Francés o cualquier otro. ¿Un ejemplo? San Romao da Retorta, en el municipio lucense de Gundín y, por lo tanto, Camino Primitivo, con su planta rectangular modificada en el XVIII. Pero en ese siglo de bonanza económica en Galicia la construcción no debía de estar en muy malas condiciones porque “sufrió” los arreglos pertinentes y necesarios, pero no más, de manera que la fachada y los canecillos que sujetan el borde del tejado permanecieron intactos, así como los muros laterales.

Es este, pues, un pequeño hito en el Camino que cristianiza una vía romana (un miliario lo recuerda), un cruce de vías. Además, se está convirtiendo en lugar de reposo de los peregrinos. No por el hecho de que abran sus puertas dos albergues, uno público y otro privado, sino porque se detienen respetuosamente en ese cementerio en el cual yace una persona a la que el Camino no olvida. Se trata de María, una joven que a los 20 años fue arrastrada docenas de metros por un coche en el casco urbano de Lugo, vehículo que se dio a la fuga aunque el conductor fue detenido después. María quería abrir un albergue allí mismo, a cien metros de donde yace para siempre, en unos momentos en los que los peregrinos sólo tenían su casa para descansar y pedir un vaso de agua que nunca les negó su familia. Y la solidaridad sí que es otro hito que abarca a todo el Camino y a todos los caminantes.

lunes, 19 de enero de 2015

El siniestro César Borgia, en Viana


HdC. La localidad de Viana dista 619,4 kilómetros de Santiago, plena ruta jacobea. Una localidad con un casco urbano amurallado que en sí mismo constituye un hito del Camino, con su palacio municipal barroco y su iglesia de Santa María de portada renacentista que asombra.

Lo curioso es que Viana recuerda con cariño a nada menos que César Borgia, hijo del lujurioso papa Alejandro VI y hombre cruel y libertino que representa justo lo contrario de lo que engloba el espíritu del Camino. César Borgia, pendenciero donde los hubiera, llegó a Navarra huyendo de una prisión de Nápoles. Corría el año del Señor de 1506, y en 1507, en una pelea espada en mano con el conde de Lerín, murió en el campo de la Verdad, en las afueras de Viana. Y, avatares de la vida, está enterrado en la mencionada iglesia de Santa María.

Hoy en día los ciudadanos –y los peregrinos- se acuerdan más de ese personaje dulcificado por la historia que de los cuatro hospitales que abrieron sus puertas en la localidad.

Foto: Aleksei8 para Wikipedia.

lunes, 12 de enero de 2015

De París a Compostela en las paredes del monasterio de Poio




M.S. El majestuoso monasterio de San Xoán de Poio, que ya merece por si solo una visita demorada con sus más de mil años de historia, alberga en su interior una curiosidad jacobea poco conocida. Se trata de un mosaico de 80 metros de largo y 2,60 de altura que recorre tres de las cuatro paredes interiores del claustro de cruceiro, y que fue creado por el artista checo Antoine Machourek hace un cuarto de siglo.

Se trata de un extenso recorrido (de unos 200 metros cuadrados de extensión) por el Camino Francés, desde París a Compostela. Bajo la dirección de Machourek (fallecido en 1991), la escuela de canteros que hubo en el monasterio retrató entre 1989 y 1992 los paisajes de la Ruta, sus animales, los principales monumentos de las ciudades que atraviesa, los escudos nobiliarios de cada zona y muchísimos personajes históricos y populares. Toda la obra se realizó en minúsculas teselas blancas, grises, negras y ocres de apenas un centímetro de lado, con las que se consigue un conjunto de gran majestuosidad.

Se trata, probablemente, de la obra más conocida de Machourek, nacido en Moravia en 1913 e instalado en París después de la II Guerra Mundial. A partir de 1958 vivió durante largas temporadas en Poio. Su estilo, ascético y espiritual, impregna el diseño del mosaico del Camino, una razón más para visitar el monasterio. Al edificio se puede acceder todos los días de la semana (domingos y festivos sólo por las tardes) por el módico precio de 1,50 euros.