viernes, 30 de noviembre de 2012

Historias de Compostela

E.G. Historias de Compostela es un libro imprescindible para todos aquellos que desean ahondar en el pasado de Santiago de Compostela y las tradiciones del Camino de Santiago.

Xosé Fernando Filgueira Valverde, su autor, es una de las principales figuras de la cultura gallega del s.XX. Pontevedrés de nacimiento y compostelano por derecho, a lo largo de su vida estuvo vinculado con las principales instituciones del ámbito cultural, histórico y literario de Galicia, como el Seminario de Estudios Gallegos Padre Sarmiento,  la Real Academia Gallega o el Consello da Cultura Galega.

En Historias de Compostela Filgueira Valverde vuelca una gran parte de sus conocimientos de la antigua Compostela y de las tradiciones jacobeas. En Santiago de Compostela había pasado sus años de estudiante, cursando la Licenciatura de Derecho. Y a Santiago iba a permanecer vinculado de por vida, como demostraría a través de su obra.

El libro fue publicado por Bibliófilos Gallegos en su colección Biblioteca de Galicia (XII) en 1970. Organizado en cuatro partes, hace un repaso por la Compostela medieval, el Apóstol Santiago y sus tradiciones, la tradición de las fiestas en Compostela en el barroco y lo que él denomina Varia Lección, en la que recopila y comenta diversas referencias literarias al Camino, el Apóstol o la propia ciudad de Santiago. Así, están presentes los viajes-peregrinación del sastre Guillermo Manier (en 1726) y del Duque de Toscana Cosma III de Médicis (en 1669). Es aquí donde afirma que "la mención de un peregrino extranjero, un griego, aparece por primera vez, según creo, en la Historia Silense, escrita a comienzos del XII, con referencia a un sucedido del año 1064, la toma de Coimbra por Fernando I". 


lunes, 26 de noviembre de 2012

La Virgen milagrosa de Butsènit

HdC. El árabe berber dio origen a la localidad de Butsènit. No es que berber fuera un topónimo, sino una tribu, conocida como también senata. Ella levantó Borch-Senet. O sea, la torre de los senets, que fonéticamente evolucionó a Butsènit. En efecto, la lingüística no son matemáticas.
O sea, que ya tenemos una antigua torre que llegó a convertirse en parroquia. ¿Y por qué la traemos hoy aquí? Porque su millar de habitantes ven pasar peregrinos. En efecto, Butsènit se encuentra en el Camino catalán. ¿Dónde? Pues 9 km más adelante de Lérida. Allí preside ese grupo de casas la ermita de la Mare de Déu, sucesora de otra consagrada en 1495 y que estuvo en pie hasta el siglo XVII. El edificio que los peregrinos ven hoy en día –un humilde hito– data de 1652, y la Virgen en alabastro es algo más moderna, siglo XVIII. Su amplio soportal con arcadas se ha convertido en lugar de descanso de quienes dirigen sus pasos a Compostela.
Y una curiosidad. En su interior se guarda una piedra blanca, redondeada, muy desgastada, que se conoce con el nombre de “pedreta”. Parece un ojo, y es que la Virgen de Butsènit es muy milagrosa a la hora de curar enfermedades de los ojos. Para que ese milagro se produzca hay que lavar después los ojos en la fuente que se halla al otro lado de la plaza.

lunes, 19 de noviembre de 2012

La “mala suerte” de San Martiño Pinario

HdC.Recoge en varias de sus publicaciones el profesor Manuel F. Rodríguez –un experto jacobeo a quien en alguna otra ocasión también hemos citado– la importancia del monasterio de San Martiño Pinario, frente a la catedral compostelana. Se trata de un edificio fuertemente vinculado a la figura del Apóstol puesto que fue fundado en el siglo X por los monjes custodios del sepulcro de Santiago, y que dio y sigue dando hospitalidad a peregrinos de todo el mundo. Hay testimonios de los siglos XVII y XVIII en los cuales se especifica que los monjes entregaban limosna, pan y comida caliente de una manera mucho más generosa que otros cenobios.
Pero San Martiño Pinario tiene una “desgracia”. Se encuentra demasiado cerca de la plaza del Obradoiro, de manera que los peregrinos descienden desde la plaza de Cervantes (la parte más alta de la ciudad vieja compostelana), apremiados, tensos, deseando llegar al final. En sus prisas echan una mirada a la izquierda a la fachada de Azabacheria de la catedral… y se olvidan a la mano contraria, donde se alza el imponente monasterio.
Y es que cada tiempo tiene su afán: realmente, la entrada histórica a la basílica desde sus primeros tiempos se hacía por lo que hoy es Azabachería, donde se hallaba la Fuente del Paraíso. Pero ahora, desde finales del siglo XX, el punto de encuentro es la plaza del Obradoiro.
Gran hito del Camino éste de San Martiño Pinario. Que por cierto, entre otras joyas, esconde dos del siglo XV: una Epifanía en alabastro y una Virgen con Niño.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Albergue de Ribadiso, Albergue Mágico del Camino






Por Elena Goyanes. 

El Albergue de Ribadiso nació gracias al plan impulsado por el entonces conselleiro de la Xunta Vázquez Portomeñe, para la celebración del Año Santo de 1993. 

Era necesario habilitar un lugar de acogida en Arzúa, ya a las puertas de Santiago (36 Km. para llegar), y qué mejor que restaurando un pequeño complejo de antiguas viviendas, cuadras y pequeña cerería junto al río, en aquel momento ya prácticamente abandonado. El lugar se eligió porque en documentos medievales ya se mencionaba la existencia allí de un Hospital de Peregrinos, el de "Ribadiso da Ponte", que se identifica con la construcción más grande del hoy Albergue de peregrinos. Su rehabilitación la realizó el arquitecto Jesús A. Díaz García.

Al Albergue se llega tras una etapa de colinas suaves y firme bastante amigable para el caminante, que atraviesa una de las comarcas que mejor definen la vida de la Galicia agrícola del interior. Prados muy verdes: alguna que otra plantación forestal; ejemplares de rubia gallega guiadas por paisanos con las que en muchas ocasiones compartimos los caminos; y explotaciones de frisona a lo lejos, que nos indican estar atravesando una de las principales zonas de producción láctea de Galicia. Llegamos al Albergue de Ribadiso justo al pasar el puente medieval sobre el río Iso, que da nombre al lugar (RIbadiso de Baixo), en su día construido precisamente para facilitar a los peregrinos el paso del río.

El Albergue de Ribadiso está en muy buen estado de conservación a pesar de su relativa larga historia. En realidad es como una pequeña aldea gallega, con varias casas que se abren a una especie de patio común. El granito y la piedra de la zona están presentes hasta en el pavimento. Y su cercanía al río permite al peregrino remojar los pies dañados por el esfuerzo sin por ello tener que sufrir la molestia de los mosquitos que sí afectan en otras riberas gallegas. Al río accedemos desde el prado del propio Albergue mediante una pequeña escalinata. Y podemos acercarnos con toda seguridad ya que es regato más que río: su poca profundidad y suave corriente permiten no sólo remojarse sino incluso un corto baño (corto no por el deseo sino por la fría temperatura de las aguas).

Está gestionado por la Xunta de Galicia, incluido en su Red de Albergues del Camino. Y desde los inicios atendido por una paisana arzuana, Dolores Agra, que tras 20 años de contacto con los caminantes se dice que reconoce a leguas al peregrino que llega de verdad caminando de aquellos otros que se bajan de los coches carretera arriba, para intentar ocupar una cama en este deseado hospital medieval de peregrinos. 

Lo que piensan los peregrinos: es uno de los albergues mejor valorados del Camino Francés en Galicia. Invita a descansar, disfrutar de un entorno tradicional y silencioso y tumbarse en los prados de la propia finca del Albergue. Se recomienda no perderse la puesta de sol vista desde el puente medieval.

La mejor fotografía: el conjunto se capta muy bien desde el otro lado del río, antes de cruzar el puente.

Una anécdota. Cuando en 1992 se rehabilitó Ribadiso se barajó como alternativa un complejo de molinos junto al río, a la salida de Arzúa por la carretera de Santiago. Su denominación, "Molino Francés", ya nos puede dar idea de su también estrecha vinculación con el Camino. Ya entonces estaban en ruinas. Muchos arzuanos ni saben de su existencia.

Y un aviso: si queréis utilizar la cocina más vale que contéis con hacer la compra antes de llegar al Albergue. Si no, tendréis que acercaros a Arzúa, a algo más de 2 Km. Si no se quiere cargar comida, en las inmediaciones del Albergue hay 2 restaurantes con precios asequibles.

Fotografías de Ribadiso y su entorno:


Despedida

E.G. Hoy toca despedir. Hace ya unos días que Fátima García decidió iniciar otro camino profesional, muy lejos de Santiago de Compostela y de lo que ha sido su actividad en los últimos años.

Este blog nació en gran parte gracias a su trabajo.

Deseamos a Fátima mucha suerte en su nueva vida.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Un buen libro que describe los auténticos secretos de la catedral compostelana

HdC. Hemos aprovechado el fin de semana para leer de principio a fin el libro “La catedral de Santiago para los peregrinos. Guía secreta” (Bolanda Ediciones), del muy experto Manuel F. Rodríguez, un hombre que lleva “pegado” al Camino toda su vida profesional.
No cabe duda de que el subtítulo, “Guía secreta”, puede desanimar a más de uno. Eso suena a esoterismo barato, a la búsqueda de lo que no hay ni habrá, de las invenciones que hacen remontar el Camino de Santiago al neolítico y lucubraciones de semejante calibre. Si el lector busca eso, que ni abra el volumen, porque en absoluto van por ahí los tiros. Es, por el contrario, un documentadísimo trabajo sobre la basílica. Porque donde el visitante ve la puerta de Azabachería, por ejemplo, Manuel F. Rodríguez ve los moros atlantes que sustentan la parte superior sobre sus cabezas, símbolo de que el musulmán está abajo, esforzándose y sufriendo, y el cristiano arriba a punto de rozar el cielo. O donde el recién llegado ve el imponente altar mayor el autor le advierte que se está perdiendo una de las reliquias más relevantes del templo, el báculo de Santiago, ni más ni menos, en el que no se fija nadie.
Son 130 páginas con un diseño muy visual de fácil lectura. Así que tenemos que confesar que, con la lluvia cayendo en las calles compostelanas casi todo el puente, fue un placer dedicar unas horas a conocer los secretos de la catedral. El hito de los hitos del Camino, por cierto.