martes, 24 de julio de 2012

Quema de la fachada de la Catedral de Santiago





E.G. Cada año, cuando se acerca la noche del 24 de julio, los compostelanos nos preparamos para acoger a las miles de personas que vienen a la ciudad para disfrutar de la gran fiesta de los fuegos en la Plaza del Obradoiro, Esta noche lo que verán es un espectáculo de proyecciones y sonido que culmina con grandes tracas de fuegos de artificio. Hasta no hace mucho, la traca final incluía la "quema" de la fachada barroca de la basílica, revestida con una gran estructura de madera con forma de lo que conocíamos como "la fachada mudéjar".

Las fiestas del Apóstol tienen su origen casi en el propio nacimiento de Compostela. Ya en el Códice Calixtino se mencionan los arreglos especiales que se hacían en la Catedral para celebrarla. En el barroco se empezó a quemar la noche del 24 un "castillo" que se instalaba en el centro de la Plaza del Obradoiro, una quema precedida de muchas actividades lúdicas como una gran corrida de toros, torneos, lidias y juegos en los que competían los jóvenes de la hidalguía compostelana.

Sabemos cómo eran los "castillos" del barroco porque se conserva un dibujo del quemado en 1745. Se trataba de arquitectura efímera, algo similar a lo que hoy arde en las fallas de Valencia, salvando las distancias. Se representaban escenas en su mayoría de contenido jacobeo, como la traslación del Apóstol, la invasión de Almanzor o la Batalla de Clavijo. Todo ello nos lo cuenta Miguel Taín Guzmán en un ameno estudio publicado por la Universidad de Santiago, que podéis descargar los interesados en saber algo más sobre el origen de las celebraciones del 24 y 25 de julio en Compostela.

Esta noche volverá a arder el castillo pero no como antaño. Será una quema falsa, de luz y sonido, similar a la realizada el año pasado y que durante estos meses ha dado la vuelta al mundo.

miércoles, 18 de julio de 2012

La leyenda de la muerte del arzobispo

M.S. La Edad Media fue una época peligrosa y de sus riesgos no se salvaban ni los más poderosos. Es el caso del arzobispo compostelano Suero Gómez, quien, inmerso en las luchas de poder de la época, fue asaltado en torno a 1366 por asesinos a sueldo del rey de Castilla Pedro I El Cruel, con quien estaba enfrentado.
El arzobispo murió acuchillado a las puertas de la ciudad, junto al Obradoiro, mientras que el deán de la Catedral, que lo acompañaba, pudo llegar malherido hasta el Altar Mayor del templo (en la foto), donde falleció.
El tiempo hizo que se propagasen varias versiones del asesinato: según unas, el arzobispo fue acuchillado mientras llevaba la Sagrada Forma en la procesión del Corpus a su paso por la dificilmente identificable "calle de la Balconada" o por el estrecho callejón entre la rúa Nova y el Vilar, mientras otras lo relacionan con las insurrecciones populares del momento e incluso con líos de faldas.

viernes, 13 de julio de 2012

El Códice Calixtino, de vuelta en la Catedral de Santiago (I)

 


E.G. Hace ya unos días que nos devolvieron oficialmente el Códice Calixtino. Hasta ahora no nos habíamos animado a recogerlo en nuestro blog porque esperábamos acontecimientos; y porque teníamos muy claro que la alegría por su recuperación podía enturbiar el análisis. Pero ya asentada la sorpresa sí queremos dejar constancia en los Hitos del Camino de cómo ha sido este año entero sin el Códice, y sobre todo de la perplejidad por cómo ha sido su localización. Porque, no lo olvidemos, se trata de una joya medieval única el mundo, muy vinculada al Camino y que se guardaba en la Catedral de Santiago de Compostela desde ocho siglos atrás. 

Desde luego que su robo ha servido para varias cosas pero sobre todo para tres.

La primera, para poner en evidencia las graves faltas de aquellos que lo custodiaban. Sin entrar a valorar las causas, se ha demostrado que hasta el electricista tenía libre acceso a la sala en la que se guardaba. No se trataba, así, de ningún ladrón especializado en obras medievales. Tampoco fue un robo por venganza o por encargo. No hubo trama internacional. No lo proyectó un ladrón de guante blanco. Pasó meses tirado en un garage muy cerca de Compostela envuelto en una bolsa de basura. Y, para el ladrón, el Códice era quizá lo de menos frente a las sacas y sacas de dinero de la recaudación ilícita de los cepillos de la Catedral y quién sabe de dónde más.

La segunda, que su robo sirivió para que el mundo entero lo conociese y de repente lo echase de menos. Porque lamentablemente nunca se valora lo que se tiene y sólo se ansía poseer lo que no se tiene. 

Y la tercera, que por aquí por Santiago casi todos están convencidos de que la grotesca aparición del Códice va a acabar llevándonos a una trama, pero no a una de altos vuelos especializada en robos de obras de arte por encargo sino a otra mucho más cutre y local. En los corrillos se afirma que algunos de los que han intervenido en su recuperación (policías, jueces, abogados) saben ya que hay más implicados dentro de la Catedral.

Esperamos poder leer muy pronto la verdadera novela del robo, la que nos narre por entregas cómo ha sido todo en realidad. Pero mientras tanto, y como peregrinos que somos, no podemos más que alegrarnos por el hecho de que finalmente el Códice vuelva a estar en la Catedral. 

Anuncian que estará expuesto al público a principios de agosto. Durante unos días será la gran atracción de la ciudad. Los que podáis acercaros con toda certeza veréis un maravilloso códice miniado, decorado de un modo espectacular y utilizando una amplísima gama de colores, razón precisamente por la que se considera como el mejor de todos los códices del mundo. Pero también veréis la primera gran guía del Camino de Santiago, la razón de su expansión por toda Europa y, con ello, quizá también el origen de lo que desde entonces significó -y significa- la ruta jacobea.

El Códice está de vuelta. Esperemos que sea la primera y última vez que se lo llevan.
 

martes, 10 de julio de 2012

El monasterio de Irache, orgullo del Renacentismo navarro

HdC. El monasterio de Irache tiene algo del síndrome del Guadiana. Todo el mundo habla de él una temporada, luego cae en cierto ostracismo, vuelve a aparecer… En cualquier caso nadie niega que sea un hito del Camino a su paso por Navarra, una vez dejada atrás Estella y la ermita de Rocamador y antes de alcanzar Azqueta con su iglesia parroquial levantada en la Edad Media y puesta bajo la advocación de San Pedro.
Irache se benefició toda su larga vida del Camino. Fundado en el siglo X, fue en el XII y en el XIII cuando disfrutó de sus mejores tiempos viendo pasar docenas de miles de peregrinos rumbo a Compostela, época en la que se irguió su templo con planta de cruz latina y tres naves. El buen nombre y reputación de la comunidad religiosa llegó a tal extremo que albergó la primera universidad de Navarra, algo que hoy sigue siendo motivo de orgullo.
Es, además, la obra más notable del Renacimiento en esa comunidad, porque las reformas del XVI cambiaron por completo su aspecto. Sólo hay una cosa mala en Irache y no es culpa suya: a partir del monasterio y durante unos cuantos kilómetros le sobra asfalto al Camino.