viernes, 27 de enero de 2012

El Camino de Invierno

El Camino de Invierno es un recién llegado al mundo de la legalidad (acaba de ser reconocido oficialmente), pero lleva más de un milenio viendo pasar peregrinos. Claro que no se puede negar que perdió la partida ante el Francés, y cada vez fueron menos los que en vez de arriesgarse por las duras montañas de O Cebreiro elegían el valle del Sil, para luego enfilar hacia el noroeste y por tierras de Lugo acercarse a Santiago. En pleno siglo XXI está comenzando a recuperar su pulso. Buena noticia.


El Camino de Invierno encierra también otro gran aliciente: cruza una parte de la conocida Ribeira Sacra. También Monforte, donde es visita obligada el edificio de los Escolapios (foto).


Y puestos a destacar monumentos que visita el peregrino –ayer y hoy-, sin duda habrá coincidencia en que uno de los más espectaculares es la iglesia de San Paio de Diomondi (municipio lucense de O Saviñao), erguida en los siglos XIII y XIV, un templo sólido y alto, muy alto, para lo que eran los románicos de aquellos tiempos, con el esbelto gótico en el horizonte. Y posee una particularidad: adosado a él se encuentra –deshabitado y, cierto, necesitado de una buena restauración- el palacio de verano de los obispos de Lugo. Allá abajo, el río Miño. Espectacular.

jueves, 19 de enero de 2012

El Queso Tetilla y la sonrisa de Daniel



E.G. Cuenta la leyenda -¡cómo no! - que la curiosa forma del queso tetilla gallego le viene de una revuelta popular contra la decisión del Cabildo catedralicio de mutilar las exageradas formas de la imagen de Esther del Pórtico de la Gloria.


Durante su construcción, los maestros canteros habrían burlado la vigilancia eclesiástica para dar a la representación de Esther (para otros la Reina de Saba) un cuerpo notablemente exhuberante; y a la figura de Daniel, ante ella observándola, una sonrisa de picardía.


La sonrisa de Daniel llamaba más la atención que los pechos de Esther. Pero el Cabildo dispuso que fuese ella quien sufriese la mutilación; y no él quien cambiase la expresión.


Ante la decisión de hacer desaparecer uno de los mayores atractivos del monumento para aquella época, según el saber popular, los labriegos gallegos, enfadados, se vengaron dando forma de pecho de mujer a un queso ya por entonces muy famoso, que desde aquel momento pasó a llamarse popularmente Queixo de Tetilla, aunque algún narrador de viajes lo denominó también queso de Santiago.



Y esta es la bella historia de Esther y la sonrisa de Daniel.



lunes, 16 de enero de 2012

Equipo para el Camino de Santiago: las botas


E.G. Preparando el Camino, lo más importante es pensar "por" los pies, ya que para la cabeza sobra con un sombrero, un pañuelo o una gorra. Los pies son de hecho la parte más importante del cuerpo cuando se está en ruta. Con los pies dañados no somos nadie. Con ampollas sufrimos. Y con calzado inadecuado es probable que no lleguemos a Compostela.


La elección del calzado debe tener en consideración tres cuestiones fundamentales. La primera, nuestros propios pies. La segunda, el tipo de calzado disponible en el mercado. Y la tercera el tipo de ruta que vamos a recorrer.


Sobre los pies, sólo nosotros sabemos cómo respondemos a los diferentes tipos de calzado. Hay pies que no resisten calzado demasiado duro, o demasiado blando; o que tenga plantillas sintéticas en vez de las de cuero, por mucho que nos vendan que "respiran"; o con formas y materiales demasiado regios en los tobillos; o con puntera reforzada; o que no soportan la caña alta. Por ello debemos fijarnos ante todo en el tipo de calzado que habitualmente nos resulta cómodo, y en función de ello elegir nuestro calzado para el Camino.


En las tiendas es posible que nos muestren directamente calzado de montaña. Pero no tiene que serlo necesariamente, ni siquiera el que se conoce como de trecking (o senderismo), porque habrá pies que prefieran deportivas, muy ligeras y cómodas; y con suelas que amortiguen mejor las miles de pisadas que vamos a disfrutar (o sufrir, según se mire).


Podemos pedir las deportivas, o como mucho las botas de senderismo, ya que en el Camino no vamos a encontrarnos grandes desniveles, pedregales o zonas que realmente exijan bota estricta de montaña. Por el contrario el Camino discurre por muchos bosques, llanuras y senderos fáciles de recorrer en el sentido estricto de la palabra. Salvo muy contadas excepciones, la dificultad va a estar más en las horas diarias de caminata que en el terreno por el que caminamos.


Además de calzado cómodo para nosotros y adaptado al terreno, la tercera de las variantes es que transpire, ya que vamos a caminar jornadas enteras y, si es en verano, con temperaturas que estarán entre los 28 y los 40 ºC. El sudor humedecerá los pies si no tenemos un calzado adecuado; y con ello generar las temidas ampollas. Por esto no es aconsejable que se trate de calzado demasiado tratado contra la lluvia ya que 100% impermeable implica falta de ventilación.




Y ... el gran error es comprar las botas unos días antes y estrenarlas radiantes en el Camino. Estrenar calzado en ruta es garantizar una primera semana llena de sufrimiento y, quién sabe, quizá incluso el abandono. Debemos comprarlas y utilizarlas unas semanas -meses- antes de iniciar la ruta, para comprobar que son las que necesitamos, "hacerlas" a nuestros pies, y habituarnos también a caminar con ellas. Sólo así sabremos que llevamos el calzado adecuado para nosotros.


Tras la decisión sobre las botas nos quedaría aún decidir si va a ser el único calzado que llevemos. Lo ideal sería llevar dos pares e ir alternándolas, para que los pies vayan alternando envoltorio. Pero sabemos que en el Camino el peso de la mochila es tan importante como el calzado, y no hay calzado como el descrito que no tenga un peso cercano a 1 kg., o más si se trata de números altos.


Por esto nuestra recomendación no pasa por llevar botas de repuesto. Pero sí por llevar un calzado ligero y cómodo de "descanso" que podamos utilizar en las paradas, en los albergues, cada vez que tengamos un rato para parar. Sobre todo en verano descalzarse y airear pies y calcetines tantas veces como sea posible, puede ser la diferencia entre caminar con los pies destrozados por las ampollas o, simplemente, caminar cansados. Y es que además descalzarse es sano no solo para el cuerpo sino también para la mente. Porque no hay placer más grande en el Camino que pararse a descansar o merendar bajo unos árboles, echar la esterilla, descalzarse y contemplar tranquilamente el paisaje que nos rodea.


¡Buen Camino!



lunes, 9 de enero de 2012

Mi Ciudad: SCQ, una guía de Santiago en el móvil

Ya está disponible para teléfonos inteligentes la guía Mi Ciudad: SCQ, una herramienta imprescindible para conocer Santiago de Compostela y su historia. Evitaremos cargar con peso extra la mochila si hacemos uso con nuestro teléfono móvil de una guía que, de forma rápida e intuitiva, nos orienta en la visita a la capital espiritual de Europa y meta del Camino.



De hecho, el último tramo de la Ruta Xacobea aparece detallado en Mi Ciudad: SCQ, junto con otros recorridos que se salen de los circuitos más turísticos de la ciudad y rutas por lugares cercanos a Santiago. La aplicación presenta más de 400 puntos de interés comentados: monumentos, calles, plazas, jardines...; pero también leyendas e historias propias de la Compostela antigua y peregrina. Algunas sorprenderán incluso a los nativos de Santiago.


Un directorio de hoteles, restaurantes, bares y comercios completa esta guía, que aporta toda la información necesaria para moverse por la ciudad: desde los horarios y precios de los museos hasta las ordenanzas municipales de mascotas. Todo ello acompañado de más de quinientas fotografías.


Mi Ciudad: SCQ está disponible en Android Market y Apple Store en dos versiones, una gratuita y otra, más completa, de pago.